Opinión

Mujeres de febrero

Mujeres de febrero

El sexismo dominicano, doctrinario, apasionado, ferviente, intolerante, resistente e intransigente, ha sido más que mal agradecido a la hora de reconocer a quienes fundaron nuestra patria y solo vio a los hombres de febrero, los elevó hasta la exaltación de Padres de la Patria y negó a la historia la mitad femenina de la gloria nacionalista.

Todo a sabiendas de que sin las Febreristas o Comunicadas, la Nación no hubiera sido, historiadores masculinos de aquella época y de esta, se empeñaron y empeñan en minimizar el arrojo de las mujeres que arriesgaron su vida encaminando la pólvora entre sus enaguas, prestando sus casas y participando en reuniones secretas, haciendo guardias, amaneciendo en la Puerta del Conde, cargando armas y muriendo por la Patria.

Esta ilógica ignorancia de la cultura patriarcal a la que nos adherimos, convierte las acciones en desigualdades, las desigualdades en injusticias y las injusticias en violencia, repitiendo lo de ayer, también hoy, por la ausencia de mecanismos ideológicos e internos de conciencia justa, en cada una de las personas, hombres o mujeres, cuando reciclamos los mitos y estereotipos machistas, sin reflexión.

Misma causa del aumento de la violencia de género actual que cuando sale a flote, es visible y explícita dejando la gran plataforma de la violencia latente, sumergida en un mar de manifestaciones culturales y estructurales que por su naturaleza mítica, ni se ven ni se sienten, pero si se sufren.

Precisamente, la falta del reconocimiento histórico de las mujeres es una violencia latente, disfrazada y oculta por cientos de mitos y creencias, de la que resulta la ignorancia y falta de crédito a las acciones femeninas, iguales en número y en intensidad que las masculinas. (Y de burla, tenemos grandes avenidas que honran masculinos próceres de imperios que nos subyugaron, como Churchill, Lincoln, Summer y también otros prohombres lejanos y más cercanos, olvidándonos de las inmoladas!).

Cómo es posible que María Trinidad Sánchez, no haya tenido a estas fechas las más grandes honras por su Amor a la Patria?
Qué lapsus tremendo y dicotómico el de tener una paternidad patriótica tridimensionada y huérfana de madre, que hasta atenta contra la lógica legendaria del patriarcado, donde la familia se compone y “normaliza” solo cuando conviene a los intereses de la misoginia.

De lo contrario, como es en este caso, se designa lo femenino como ausente y su figura se esconde en un baúl de recuerdos apretujados y arrugados por el hacinamiento, que el sentido común, el razonamiento y la sensatez, sacan al aire de vez en cuando.

El Nacional

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