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Mural de Vela Zanetti motivó que Trujillo no inaugurara monumento

Mural de Vela Zanetti motivó que Trujillo no inaugurara monumento

SANTIAGO. La reacción negativa, hace 63 años, del dictador Rafael Leonidas Trujillo Molina, al observar una pintura de José Vela Zanetti que adornaba el monumento erigido en su honor, en esta ciudad, provocó que no se inaugurara y que el mandatario abandonara el lugar presurosamente. Se trata del área que desde entonces se conoce como “el mural de la discordia”, que simboliza a un hombre, de espaldas, luego de romper una cadena que, según Zanetti, simbolizaba la ruptura por parte del pueblo esclavo de la deuda externa.

La pintura, uno de los 18 murales que exclusivamente elaboró Zanetti para la majestuosa obra arquitectónica, no le agradó para nada al dictador, por lo que decidió no inaugurar la obra que para la época tenía el nombre de “Monumento a la Paz de Trujillo”.

Tony Saint-Hilaire, quien desde el 2007 ejerce las funciones de gobernador de la monumental obra, en la que se gastó un millón 200 mil pesos, de los cuales el gobierno puso la mitad y la sociedad santiaguera el resto, narró la historia mientras recorría con redactores de El Nacional los cuatro niveles que la conforman, tres de los cuales fueron convertidos en museo y el restante en biblioteca pública y área administrativa.

Dijo que, tras casi ocho años de intensos trabajos, por fin la estructura estuvo lista para ser inaugurada, ceremonia que Trujillo iba a encabezar en 1952, por lo que se preparó el escenario al pie del monumento, con lo más graneado de la sociedad de Santiago, así como de otras partes del país.

Pero antes de presidir el acto, Trujillo decidió hacer un recorrido por el interior de la obra. Todo cuanto observaba en su caminar era de su completo agrado y no se cansaba de resaltar los murales pintados por Vela Zanetti, hasta que se paró frente al que le hizo montar en cólera.

Alegando que se trataba de un gesto de libertad del hombre al romper la cadena, Trujillo insistía que en ese momento en el país no había esclavos.

Nadie le pudo sacar de la cabeza al dictador la supuesta forma errónea de interpretar el mensaje de la pintura, por lo que marchó presuroso del lugar y no lo inauguró, aunque minutos después encabezó un desfile cívico-militar en su honor, cerca del lugar.

“La historia registra que fue por esa razón que el dictador nunca inauguró el monumento, construido sobre el llamado Cerro del Castillo, la parte más alta de Santiago”, indicó el gobernador de la obra.

Tras producirse el 30 de mayo de 1961 el ajusticiamiento de Trujillo, su sucesor, Joaquín Balaguer, promulgó la ley 5724, el 28 de diciembre de ese año, por medio de la cual instituyó la obra arquitectónica como Monumento a los Héroes de la Restauración, con el propósito de rendir tributo a los inmortales de esa gesta bélica, acontecida en el 1863.

El monumento tiene una altura de 67 metros (casi 220 pies) y está construido en concreto armado, regido en su parte exterior por el estilo jónico clásico. En su cúspide fue instalado el denominado “ángel de la paz”, tallado totalmente en bronce, mirando hacia el entonces casco urbano de la ciudad, cuya alegoría es simbolizar el ofrecimiento de la paz a la población, a través de sus brazos abiertos.

Tras casi 20 años de virtual abandono, en el 2007 el entonces presidente Leonel Fernández, autorizó su remodelación, con lo que se logró devolver al monumento la majestuosidad que había perdido.

A partir de entonces, cuando el visitante accede al primer nivel, observa un conjunto de elementos que lo llevan de la mano hacia el marco histórico de la Guerra de la Restauración, acaecida en el 1863.

Ahí se observan esculturas de gran tamaño de los intelectuales, pensadores, civilistas y colaboradores de la gesta, entre ellos Ulises Francisco Espaillat, Benigno Filomeno de Rojas, Manuel Rodríguez Objío, Eugenio Perdomo, Belisario Curiel y Alfredo Detjeen.

El segundo nivel es el inicio de las tres paradas formales del recorrido, donde se puede observar un museo único en la región del Caribe, con influencia didáctica del proceso restaurador.

Como en la primera parada, en la segunda se puede disfrutar de los murales de Vela Zanetti, pintados entre 1952 y 1953, exclusivamente para el monumento, mientras estuvo exiliado en Nueva York y que han sido restaurados en varias ocasiones.

Esas obras simbolizan a los padres de la Patria, la batalla del 30 de Marzo, alegoría a la lucha por la Bandera, cuadro a los héroes de la Restauración, del centenario de la República y el ángel de la paz, además de José María Imbert.

En la parte del museo ubicado en el tercer nivel se aprecian temas alegóricos y rememorativos, entre ellos el de María Trinidad Sánchez, alegoría de la construcción del Palacio Nacional, el pueblo rompe las cadenas de la deuda externa, sobre la educación, con la profesora Ercilia Pepín y la primera familia dominicana.

Por igual, el primer gobierno restaurador, táctica de guerra de guerrilla, Duarte ante dos muertes y homenaje a los Restauradores. En el cuarto piso, además de la administración del monumento, funciona la biblioteca “Pedro Francisco Bonó”, especializada en las partes cultural e histórica de las 14 provincias que integran la región del Cibao.

Tony Saint-Hilaire sostuvo que, como consecuencia los nuevos aspectos que desde el 2007 presenta el monumento a sus visitantes, tanto nativos como extranjeros, se ha incrementado bastante la presencia de turistas, sobre todo foráneos.

Lo que espera se multiplique considerablemente cuando comience a funcionar el muelle de crucero que se construyen en Maimón, Puerto Plata.

El Monumento a los Héroes de la Restauración es un icono y, como tal, tenemos que cuidarlo.

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El Nacional

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