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Muro Domínico-Haitiano

Muro Domínico-Haitiano

Hugo A. Ysalguez

Uno de los puntos ausentes de la declaración conjunta firmada por los presidentes de Haití y República Dominicana, fue la necesidad impostergable de la construcción de un muro fronterizo en los 391 kilómetros de frontera, una obra que impediría o ayudaría drásticamente a disminuir el flujo de línea limítrofe, la trata de personas, el contrabando y el tráfico de drogas, flagelos que siguen latentes, pese a los esfuerzos que puedan hacer ambas naciones para su erradicación.

Hay lugares en la línea divisoria que carecen de vigilancia militar, tanto en la Sur profundo como en la Línea Noroeste, donde tres provincias se conectan con Haití, y solo el levantamiento de una gran muralla, lograría contener a la avalancha de indocumentados que cruzan día a día hacia nuestro territorio, pues es una cantidad apreciable de haitianos que entran sin ninguna restricción, hasta el punto de que las últimas semanas el Ejército repatrió más de 20 mil, cifra que no incluyen a lo que burlaron los controles que existen en algunos lugares.

Ahora acontece el gravísimo problema que los niños de siete u ocho años, están penetrando a suelo dominicano, sin la compañía de adultos, y luego se observan en las principales avenidas y arterias comerciales, solicitando dádivas, exhibiendo un feo espectáculo y causando molestias a los conductores, algunos reaccionan irritados ante la necedad de infantes dirigidos por coyotes, que actúan en algún escondite, fuera del alcance de la ley.

Hace unos días, la Corte Federal de Apelaciones de los Estados Unidos , del Distrito de Columbia, emitió una sentencia que ordena deportar a todos los niños que sean sorprendidos intentando entrar a ese país ilegalmente, una decisión que nadie critica, dado que proviene de un Estado soberano que ejerce el control de su territorio.

Y porque no hacemos lo mismo, ya que contamos con una herramienta legal en la Ley de Migración? También se puede aplicar el mismo procedimiento con las parturientas haitianas y deportarlas con sus criaturas hacia su país, toda vez que esté nación más no resiste más la alta población de Inmigrantes ilegales.

Hay que insistir en la construcción de un muro como única solución viable a la amenaza pacífica de Haití, que mañana se tornará violenta y levantisca, sin una posibilidad exitosa de derrotarla porque prácticamente nuestras bases militares están rodeadas de haitianos y no hay un solo pueblo de la geografía nacional, donde no haya una presencia notable de haitianos ilegales, muchos de ellos mostrando una conducta desafiante, no solo frente civiles criollos, sino ante los miembros del Ejército que a veces son agredidos e inexplicablemente no responden con energía a los ataques físicos de las huestes haitianas.

Aunque el canciller Roberto Virgilio Álvarez, rechazó el Plan de Contingencia de Flujos Masivos de haitianos, se necesita un documento firmado por el presidente Abinader para tranquilidad del pueblo.

Por: Hugo Ysalguez
dr.hugoysalguez@hotmail.com]

El Nacional

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