GUADALAJARA. La tarde del viernes no será fácilmente olvidada por la ciudadanía y los visitantes de Guadalajara por la ocurrencia de una acción inusual: en 16 puntos de la ciudad fueron interceptados 25 vehículos grandes (sobre todo camiones, guaguas, tanqueros) por elementos vinculados al cártel de Jalisco Nueva Generación, para protestar por la detención de su cabecilla, Erick Valencia, apresado por las autoridades, a quien le ocuparon 30 armas largas.
Los narcobloqueos fueron una operación de precisión muy militar, al parecer como una estrategia acordada para el caso de la detención de uno de los líderes.
Los ejecutantes de los narcobloqueos, armados, bajaban a los pasajeros de las guaguas por lo que no hubo víctimas entre la población civil, y procedían a rociar gasolina y prender fuego.
Para quienes no estamos acostumbrados a una situación como la creada, el ambiente fue completamente nuevo: estupor, sorpresa, miedo, pero afortunadamente nada pasó a mayores consecuencia.
Hubo un muerto y fue un hombre de los participantes por el narco en la acción, cuando quedó atrapado por las llamas en un vehículo.

