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Náufragos en la noche

Náufragos en la noche

Una pintura que como arte aspira a convertir su objeto en detalle del mundo caribeño y sobre todo aspira a organizar una intuición, un campo imaginario asumido por el ojo artístico, no pierde situación ni centro humano. 

En su propósito, el artista que acepta y se expresa en los puntos de base de la naturaleza espiritualizada, se propone también mostrar su herencia moderna, sus lugares de creación y sus líneas básicas de trabajo.

Juan  Ángel (1977-Colombia, Medellín), se sitúa en un eje de relato donde sus pinturas en óleo sobre lienzo y constituída en formatos variados, presentifica mediante lo figural dos planos de lo real y lo abstracto, pero también el espacio tangible y visible de su propio mundo.

 Su viaje desde el origen lo lleva a buscar huellas, a recomponer aquello que ha pensado desde la esfera simbólica de una materia visual ordenada por visiones de lo moderno.

De ahí que los elementos reales y realistas de la pintura le sirvan como pretexto para formular, pintar, componer su mundo pictórico desde una mirada que advierte sus razones de trabajo y la substancia de su objeto. 

Se trata de un modo de ver y percibir regiones de su interioridad presentes en su pintura.

Juan Gabriel Ángel es un artista que no se ciñe a pedimentos de una sola escuela, movimiento o estilo en particular. 

El hecho de que haya asumido el arte como vía para lograr metas estéticas, indica su propia verdad de expresión y su interés por el lenguaje de la pintura. 

Pero además revela su necesidad de comunicar, transitar espacios, remover materias desde el acto mismo de pintar.

En su recorrido por el arte ha estudiado tendencias modernas y momentos significativos del arte europeo y latinoamericano, para poder recuperar elementos de la tradición y la ruptura.  Al utilizar la técnica para representar y leer su propio mundo, el artista equilibra su sentimiento artístico cuyo valor se expresa en lo que define su artisticidad.

Forma y color, entonces, se validan en el contexto de su latencia imaginaria; distribución que proporciona al espectador modelos de organización visual sellado por un modo personal de plasmar ambientes naturales, fabulosos y mágicos. 

Los encuentros de líneas significativas hacen pensar en una visión plástica instituída en registros a veces misticos, otras veces poéticos y, en el caso de la presente expo-individual, propiciadores de formas estéticamente infusas.

En efecto, las pinturas de Juan Ángel pretenden cualificar modelos figurales propios de la tradición moderna que han asumido también muchos artistas caribeños y latinoamericanos en un plano variado de búsquedas y alteridades. 

El artista se ha propuesto desde sus inicios revelar instancias incomprendidas e incomprensibles de una realidad que se pronuncia en su pintura como desafío y desajuste ontológico.

De ahí su elección en el marco de lo contradictorio entendido en el relato que como cardinal se organiza en sus cuadros. 

El hecho mismo de asumir líneas y modelos que se sitúan entre la representación y la antirrepresentación, particulariza su trabajo en un encuadre donde la pintura se pronuncia como espacialidad intuída en el adentro y el afuera del pintar.

Debemos destacar que este artista ha participado en su más de veinte colecciones colectivas y que su obra ha sido expuesta en galerías de renombre en el país y fuera del país. 

De origen colombiano, pero situado desde hace años en la República Dominicana, sus actividades artísticas van más allá de lo que normalmente se nos presenta en la línea de lo común.

La presente es su tercera individual.  Sin embargo, Juan Gabriel Ángel insiste en una búsqueda que no transige con elementaridades desgastadas en el marco de la tradición moderna.  En su caso no se apega de manera refleja a la figura, sino, a la figuralidad.

Su disciplina de trabajo en el taller tiene como finalidad hacer legible momentos y vivencias representativas de su universo artístico.

Lo pictórico, en este caso, no pierde su condición, sino que más bien transmite mundos interiores que hacen también legible su intuición estética y por lo mismo los signos que en proceso se advierten en su creación visual.

Se trata, en su caso, de una experiencia perfilada en el contexto de una concepción del arte que se aleja de la academia y de lo académico para cobrar libertad de creación individual.

Como nivel de reflejo y trabajo en el orden presentificador de la subjetividad, el artista penetra un lenguaje que traduce los signos de un relato, una cultura y un tejido artístico en progreso y relación.

El arte de los 90 del siglo XX, se reconoce en los inicios del siglo XXI como tipo especial de invención visual. 

Lo que no quiere decir que el mismo no se sostenga en los ejes de una técnica evolucionada, o de procedimientos que permanecen mediante cruces creacionales, expresivos, normativos y antinormativos.

 Las estéticas tardomodernas que involucran la perspectiva de una búsqueda en libertad, nacen como necesidad de la crisis que activa las diversas voluntades de lenguaje e interpretación.

En el caso del arte dominicano de lo 90 y de los inicios del siglo XXI, asistimos a cardinales de complejidad y conceptualización visibles en los diferentes discursos artísticos y en el contexto de cuadrajes eclécticos asumidos por toda una generación de artistas plásticos que han surgido de la llamada crisis de los 90 y que adquieren valor en la primera década del 2000.

Caracterizar entonces la pintura de Juan Gabriel Ángel implica observar lo que en su expresión se reconoce como creacionalidad y circunstancia estético-artística.  Las obras que en esta individual nos ofrece, conforman un momento sostenido por los ejes de sensibilidad, motivación y desarrollo de una forma pictórica, instruida en el contexto de la plástica dominicana de nuestros días.

Dicha exposición estará abierta hasta mañana lunes en la Alianza francesa.

El Nacional

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