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¿Por qué no se «come carne» en Viernes Santo? ¿Mito o tradición?

¿Por qué no se «come carne» en Viernes Santo?  ¿Mito o tradición?

Entre la fe y el consumo, esta práctica milenaria sigue vigente, generando debates sobre su origen y significado real.

La práctica de no comer carne durante el Viernes Santo es una de las tradiciones más arraigadas en la cultura cristiana, especialmente en países como República Dominicana, donde la fe y las costumbres populares se entrelazan con la vida cotidiana.

Su origen se remonta a siglos atrás, cuando la Iglesia Católica estableció normas de ayuno y abstinencia como forma de sacrificio y penitencia.

La carne roja, considerada un alimento de celebración, fue excluida como símbolo de renuncia y recogimiento espiritual.

Según la tradición, esta práctica tiene mayor énfasis el Viernes Santo, día en que se conmemora la muerte de Jesucristo. Evitar la carne ese día representa respeto, duelo y reflexión sobre el sacrificio de Cristo.

Sin embargo, el pescado sí está permitido. Históricamente, se consideraba un alimento más sencillo, accesible y asociado a la humildad, lo que reforzaba el sentido espiritual de la abstinencia.

De acuerdo a la tradición, el pescado es permitido como alimento especial en sustitució de la carne durante la Semana Santa en República Dominicana. /Fuente: archivo el Nacional.
De acuerdo a la tradición, el pescado es permitido como alimento especial en sustitució de la carne durante la Semana Santa en República Dominicana. /Fuente: archivo el Nacional.

Con el paso del tiempo, la práctica trascendió lo estrictamente religioso y se convirtió en una costumbre cultural. Hoy, incluso personas no practicantes mantienen la tradición como parte de su identidad.

En República Dominicana, esta costumbre se refleja en la gastronomía típica de la época, donde predominan platos como pescado guisado, bacalao y las tradicionales habichuelas con dulce.

No obstante, algunos sectores cuestionan si la práctica mantiene su esencia o si ha sido transformada por el comercio. Durante la Semana Santa, el aumento en la demanda de pescado y mariscos genera alzas de precios, lo que ha llevado a críticas sobre una posible “comercialización” de la tradición.

Para otros, el problema no es la tradición en sí, sino la pérdida de su significado. Señalan que evitar la carne carece de valor si no va acompañado de reflexión, respeto y cambios en la conducta.

Líderes religiosos insisten en que el verdadero sentido no está en el alimento, sino en la actitud. El ayuno, explican, es un acto simbólico que invita a la disciplina, la humildad y la conexión espiritual.

En ese contexto, algunos fieles han reinterpretado la práctica, optando por “ayunos modernos”, como evitar excesos, reducir el consumo o dedicar más tiempo a la familia y la oración.

También hay quienes consideran que la tradición debe adaptarse a los tiempos actuales, sin perder su esencia, pero reconociendo que la sociedad ha cambiado en sus hábitos y creencias.

A pesar del debate, lo cierto es que la práctica de no comer carne sigue viva. Más allá de si es vista como fe, costumbre o comercio, continúa siendo un elemento clave de la identidad cultural y religiosa de millones de personas.

En definitiva, la pregunta no es solo por qué no se come carne, sino qué significado tiene hoy esa decisión. La respuesta, como ocurre con muchas tradiciones, depende de la conciencia y la intención de cada individuo.

La tradición de no comer carne en Semana Santa tiene raíces religiosas profundas, aunque hoy muchos cuestionan su sentido.

Abstinencia de carne en la tradición católica se observa principalmente en: Viernes Santo (día obligatorio): Es el día más importante de la abstinencia. Se conmemora la muerte de Jesucristo, por lo que se guarda luto, recogimiento y sacrificio.

Miércoles de Ceniza (fuera de Semana Santa, pero clave): Marca el inicio de la Cuaresma, con ayuno y abstinencia.

Todos los viernes de Cuaresma (opcional pero recomendado): La Iglesia invita a los fieles a mantener la práctica como disciplina espiritual.

¿Es obligatorio hoy en día?

Para los católicos practicantes: sí, el Viernes Santo. Para el resto de la población: es una costumbre cultural, no una imposición.

Fundamento religioso de la tradición:

-La carne roja simboliza fiesta, abundancia y celebración.

-Evitarla representa un acto de sacrificio, humildad y penitencia.

-Se basa en prácticas antiguas de la Iglesia que buscaban disciplinar el cuerpo para fortalecer el espíritu.

La Iglesia incluso permite sustituir la abstinencia por otros actos:

  • Obras de caridad
  • Oración
  • Ayuno de otros placeres

Fernando Suero

Periodista, catedrático universitario, máster en periodismo digital y de datos; articulista de opinión.