Al comenzar la gestión del presidente Danilo Medina se establecieron planes prioritarios entre los que el Gobierno decidió solucionar definitivamente el problema que afecta a los habitantes de La Barquita, ante cada temporada de lluvia, debido a las inundaciones que produce el río Ozama.
En esa ocasión hubo varias reuniones entre técnicos del Gobierno y dirigentes comunitarios, a fin de buscar una solución, que desde el principio no era otra que trasladar las familias que viven en el área de vulnerabilidad extrema, por haber construidos chozas en el cauce del río Ozama.
Pero en lo que nadie pensó es que en el país hay que buscar soluciones inmediatas a los problemas de este tipo, ya que terminan siendo banderas de campañas políticas.
Sin embargo, a los que plantearon al presidente Medina llevar a la gente de La Barquita a una zona aledaña al Cachón de la Rubia se le fue la mano, porque no se puede solucionar un mal, creando otro mayor.
Todo sabemos que los habitantes de La Barquita no tienen el mejor comportamiento y es casi seguro que al lugar que lleguen sería arrabalizado en el menor tiempo posible. ¡Y hay! De los recursos naturales que encuentren a su paso.
Las pretensiones de los técnicos oficialistas contraviene a la ley 64-00 sobre medio ambiente y recursos naturales y deja de lado el decreto 183-93, crea el cinturón verde de Santo Domingo, y el 207-02 que crea el Parque Mirador Manantiales del Cachón de la Rubia, el Parque de Las Américas y en Parque Nacional Humedales del Ozama con el firme propósito de resguardar y proteger los espacios y ambientes naturales en Santo Domingo Este.
Llevar la gente de La Barquita al Cachón de la Rubia sería amenazar de muerte a los humedales del Ozama y su rica biodiversidad, así como a los ríos: Ozama, Isabela y Haina, así como también Yabacao, Tosa, Tiburón, Cabón, Dajao, Yuca, Brujuelas, Higüero, entre otras fuentes acuíferas tales como arroyos, arroyuelos, lagos, lagunas, caños, cenotes y múltiples manantiales.

