Una parte de los comunicadores y asesores del gobierno confían en que Hipólito meta la pata en cualquier momento diciendo lo que no debe decir, como lo hizo Toledo en el Perú, que gracias a sus torpes declaraciones descendió tanto en las preferencias electorales que terminó descalificado.
Un economista y escritor, enemigo confeso del PRD y de Hipólito, reza todos los días y lo escribe- para que el hombre meta la pata.
Pero no es él solamente. Hay otros, de menos estatura intelectual, pero igualmente peligrosos, que lanzan calumnias sin que la Junta Central Electoral les haga siquiera una advertencia a los dueños de los medios que utilizan, para lo cual está facultada legalmente.
Provocar a Hipólito para que meta la pata es tarea política para la cual no se escatimarán recursos económicos, tecnológicos, ni humanos. (Recordemos que durante una campaña electoral a Peña Gómez le hicieron un vídeo sucio. A Bosch lo editaron para que no creyera en Dios). A Hipólito hay que bajarlo del pedestal electoral por las buenas o por las malas, con campaña limpia o sucia.
Danilo no se abrazó al gobierno por patriotismo, ni hizo una mancuerna con Leonel por amor, (siguen siendo enemigos íntimos), lo hizo por dinero. Es decir, lo hizo buscando los recursos del Presupuesto Nacional. El Estado fue un factor en contra de Danilo; el Estado, según dijo él mismo, lo derrotó. Ahora quiere que el Estado derrote a Hipólito. (Más de mil millones de pesos en vallas colocadas en todo el territorio nacional, sin contar los cientos de millones de pesos en televisión, radio, prensa escrita y redes sociales, prueban hasta donde el dinero será un factor espero que insuficiente- en la campaña de Danilo).
Los asesores brasileños, más los colombianos y de otras nacionalidades, no saben qué hacer para derribar a Hipólito. Su candidato no arranca ni que lo empujen.
Hipólito dice haber aprendido de sus errores. Los que esperan la metida de pata del siglo no se dan cuenta que el Hipólito de este tiempo es distinto al de hace diez años. Lo probó durante la lucha interna del PRD. Nadie logrará que cambie el rumbo, como nadie evitará que por segunda vez derrote a Danilo Medina. ¡Ni siquiera los recursos del Estado, por los que Danilo vendió su alma y su corazón, lo impedirán!
