Como aguilucho y seguidor de los deportes, especialmente del béisbol, que cultivé cuando joven, celebré la recuperación del manager aguilucho Félix Fermín, cariñosamente El Gato. Fermín llevó a nuestro equipo a obtener cinco títulos nacionales y tres de la Serie del Caribe. Regresa a su casa después de proyectar a otros cibaeños de futuro, los Gigantes del Cibao.
Las raíces aguiluchas volverán a robustecerse al designar también otro ídolo de las emociones, el grande Miguel Diloné, como asistente del caballeroso presidente Winston (Chilote) Llenas.
Otra de las razones que me motivaron a elegir este tema, es por agradecimiento con los directivos Chilote Llenas, Papi Bisonó, el colega José Augusto Vega y demás directivos, quienes, para relanzar el equipo, rescatan los padrotes mencionados, Fermín y Diloné, de grata recordación y ganadores consuetudinarios.
Prometo que volveré con frecuencia a mi recordado Santiago, patria adorada del grande Radhamés Gómez Pepín, a llevar mi recio entusiasmo, y más cuando sabemos que los cibaeños agradecemos y reciprocamos y cuando nos fallan lo cobramos, más en el deporte, tan útil en el fondo para la propia salud y mente sana.
Voy a insistir en algo tal vez tonto, como decía uno de mis viejos maestros (don Rafael Herrera), que los dueños de equipos gestionen traer siquiera un famoso pelotero para cada torneo y utilicen las viejas y actuales estrellas relacionado con aquellas células famosas dominicanas o de otras nacionalidades, porque dicha novedad atrae la presencia de fanáticos. Las estrellas del ayer serían, entre otras, Marichal, George Bell, los hermanos Alou, Pedro Martínez y su hermano Ramón, Sammy Sosa, Julián y Stanley Javier, Rico Carty, Luis Polonia, y otros actuales como Albert Pujols, Alex Rodríguez, Miguel Tejada, Adrián Beltré, Vladimir Guerrero, Cristian Guzmán, Plácido Polanco, Bartolo Colón y otros que ya tenemos.
Finalmente, a colegas padres de familias que tratemos de inyectar a los hijos, junto a los estudios, el deporte.
Aunque no iba a dañar con política este fresquecito tema de hoy, pero los demócratas no podemos dejar de hablar. ¿O no estamos en democracia? Aunque les duela a algunos, tememos exceso de la misma; pero, aunque no me lo perdonen, no es posible lo del PRD, con lo que se firmó el compromiso con un padrón semiabierto; hubo dos delegados en vez de uno para cada precandidato, donde la propia Junta Central felicitó la transparencia. Lo que es igual no es ventaja, las oportunidades son calvas y se ha ofrecido distribuir equitativamente las cuotas de participación. En conclusión, Hipólito Mejía ganó la convención, que debe respetar el otro sector del PRD, pariente don Miguel. Además, el sistema democrático no nos perdonaría… Cuiden esto.

