Las alternativas de tratamiento de los fibromas uterinos -uno de los problemas más antiguos y frecuentes de las mujeres de más de 35 años de edad- se han ampliado y la cirugía abierta ha sido relegada a segundo plano.
Las opciones actuales son la terapia hormonal, la ablación del endometrio, la miomectomía laparoscópica o con auxilio del equipo robótico Da Vinci, la histerectomía laparoscópica o robótica para extraer el útero en caso de que sea necesario y la embolización, explicó aquí el doctor Rafael Pérez, director del Centro de Fibromas del South Miami Hospital.
Tenemos nuevas herramientas de diagnóstico para que el equipo de médicos y profesionales de la salud pueda evaluar y tratar fibromas y sobre todo contamos ahora con opciones menos invasivas que pueden preservar la fertilidad de la mujer, destacó Pérez, quien destacó que los fibromas uterinos son crecimientos no cancerosos (benignos) que fluctúan desde pequeños como un grano de habichuela hasta grandes como un melón.
El doctor Pérez observó que los síntomas pueden ocasionar anemia y abortos espontáneos. Puede presentarse un sangrado inusual, cólicos menstruales severos, dolor y presión en las caderas, la pelvis y las piernas; dolor durante la relación sexual, expulsión de coágulos de sangre, períodos menstruales que duran mucho más tiempo de lo normal; abdomen inflamado, fluido vaginal acuoso, estreñimiento, e, incluso, orina frecuente o retención de orina, aún después de haber ido al baño.
Enbolización
Una de las alternativas de tratamiento actuales más efectivas es la embolización, explicó el doctor James Benenati, radiólogo vascular e intervencionista del Instituto Cardiaco y Vascular del Baptist Hospital. Con ella se bloquea el flujo sanguíneo al útero por medio de la arteria uterina.
Por medio de un MRI (imagen de resonancia magnética) vemos el fibroma y hacemos la embolización insertando un pequeño catéter por la arteria femoral en la ingle hasta el útero. Allí se colocan pequeñas partículas, del tamaño de un grano de arena, que bloquean el suministro de sangre al fibroma, haciendo que se encoja paulatinamente en un plazo de tres meses. La recuperación es rápida y la mayoría de las mujeres reanudan su actividad normal en 48 horas y regresan al trabajo en cinco a siete días, precisó Benenati (e-mail international@baptisthealth.net).
Ahora este procedimiento se hace con sedación. Pasadas seis horas la paciente ya se siente bien, pasa un día en el hospital y luego se va a casa. Así se reduce el dolor, la incontinencia urinaria y se mejoran las relaciones sexuales, asegura el experto.
Los fibromas en el útero pueden deberse a varios factores; algunas mujeres no presentan síntomas, y en otras las complicaciones pueden interferir seriamente en su vida diaria.

