Opinión

Octubre: entre el golpe y otoño

Octubre: entre el golpe  y otoño

Ignacio Ramonet acaba de enviarnos su entrevista con Lula, en la cárcel de Curitiba, donde acudió con Pérez Esquivel, el Premio Nobel de la Paz argentino que está luchando a brazo partido para que este octubre le entreguen a Lula el Premio Nobel de la Paz, entre otras razones por haber sacado a cuarenta millones de brasileros de la extrema pobreza a través de su programa “Hambre Cero”.

Lula está condenado a doce años y un mes por “corrupción pasiva”, acumulo que sus acusadores no han podido demostrar, en una gran farsa destinada a erosionar su popularidad y a eliminarlo de la vida política de su país. A asesinarlo mediáticamente, no solo porque es un obrero que logró la presidencia, sino porque “en Brasil, en el 2006, se descubrió un súper yacimiento de petróleo off shore PRESAL que de inmediato provocó la reactivación de la IV Flota norteamericana, que desde entonces patrulla a lo largo de las costas atlánticas de la América del Sur”.

Lo mismo acontece con Venezuela y su yacimiento de metales raros vitales para los automóviles eléctricos. Ahora que nuestro gobierno se ha sumado a la reactivación de un convenio que sirvió de sombrilla para la invasión de 1965 y la creación de una mal llamada Fuerza Interamericana que dirigió Brasil, (y que provocó miles de muertos dominicanos) para invadir a Venezuela, nos preguntamos si nuestros recursos mineros (la mayor mina de oro de Occidente, compartida con Haití), provocarán un tipo de intervención parecida, aunque ninguno de nuestros candidatos tradicionales tiene perfil nacionalista, ni se ha planteado la defensa de nuestros recursos naturales como eje de campaña.

De todos modos, y por si acaso, no está demás poner las barbas en remojo, ya que si Pompeo estima que algún candidato dominicano con potencial electoral puede convertirse en una amenaza a nuestra neo-colonización creciente, es capaz de fomentar alguna aventura militarista como carta que asegure la realización de sus planes.

Por eso este octubre será fundamental en la política nacional, donde nadie debe descuidarse para no amanecer un día con los tanques en la calle y los aviones haciendo piruetas como en los peores tiempos de 1965.

Y es también fundamental porque este octubre se decide si Lula recibe el Nobel de manera formal, ya que lo ha recibido a nivel mundial de todo aquel o aquella que se moleste en investigar antes de hablar, o escribir por paga, las idioteces de siempre, porque se es agente de la CIA, (todos nos conocemos), o por simple estupidez.

Confiemos que octubre sea un respiro del verano feroz que nos ha agobiado y el inicio de un otoño esperanzador.

El Nacional

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