Brian Windhorst
ESPN.com
OKLAHOMA CITY. Luego de unas cuantas semanas regulares que los hicieron susceptibles y claramente sacudieron su confianza, el Oklahoma City Thunder envió un mensaje en sus dos arrolladoras victorias para eliminar a los Memphis Grizzlies.
Los playoffs de la Conferencia del Oeste han provisto una maravillosa dosis de paridad y drama en la primera ronda, que ha llenado estas últimas dos semanas con gozo sin fin. Pero todo eso no había producido un favorito. Esto quizá ya no sea el caso luego de que el Thunder apaleó a los Grizzlies en el sexto y séptimo juegos, en el último, el sábado por la noche, se impusieron 120-109.
Los Grizzlies estaban disminuidos porque Zach Randolph fue suspendido por un partido y además tuvieron que lidiar con una lesión en el tendón de la corva de Michael Conley y una infección en el ojo que afectaba a Tony Allen. Honestamente, probablemente no hubiera importado si Memphis hubiera estado al 100 por ciento. Esta versión del Thunder es el contendiente al título.
Kevin Durant jugó, generalmente, por debajo de nivel en cinco partidos, siendo maniatado en su confrontación contra Allen y siendo distraído por los esquemas de los Grizzlies diseñados para sacarlo de balance.
Russell Westbrook también mordió el anzuelo, jugando con un estilo irregular que a menudo fue muy irritante.
Pero cuando fueron presionados, ambos salieron del bache, al igual que el coach del Thunder, Scott Brooks, quien simplificó sus rotaciones y su plan de juego.
El resultado fue devastador: Durant, luego de meter 36 puntos en el sexto juego, metió 33 en el séptimo partido apenas con 18 intentos en tiros de campo. Westbrook tuvo un triple-doble que llegó con la misma cantidad de asistencias (16) que de disparos.

