Orto-escritura



Otros ejemplos de expresiones redundantes

No estaba previsto que continuara con los comentarios acerca de las expresiones formadas con palabras innecesarias, pues ya había otro tema en agenda, pero a las construcciones que quedaron entre los apuntes se han sumado otras y conviene insistir.

1-Poeta y escritor. En el ámbito intelectual, como en los medios de comunicación, es frecuente el uso de este par de sustantivos para referirse a una persona que escribe versos y otros textos literarios. De este modo queda dicho que el poeta no es escritor.

Escritor es quien escribe obras destinadas a publicarse. Es un nombre genérico, pero los autores literarios son denominados con nombres específicos relacionados con el género que cultivan: poeta (poesía), novelista (novela), cuentista (cuentos), dramaturgo (teatro), ensayista (ensayo). Al decirse poeta y escritor, para mí, que se incurre en pleonasmo injusto, pues se deja dicho que los poetas no son escritores, y sí lo son.

2-Tres personas diferentes. El adjetivo “diferente” se presta para usos redundantes, dado su valor semántico relacionado con “diverso”, “distinto”. De modo que al decir que “tres personas diferentes” hicieron tal cosa o que alguien ha sido visto con “tres personas diferentes” o han preguntado sobre determinado asunto “tres personas diferentes”, en cada caso el adjetivo diferente pudo ser ahorrado. Diferente será el uso en ejemplos como este: Cada vez que lo veo anda con una mujer diferente.

3-Matan padre y su hijo. La condición de “padre” o “madre” implica tener hijo o hija. Con frecuencia la prensa reseña incidentes que afectan a algunas personas y sus criaturas con titulares como: Matan padre y su hijo, muere una madre y su hijo. Bastaría con emplear los sustantivos hombre y mujer seguidos del vocablo “hijo” o “hija” para que todos entendamos que existe una relación sanguínea de primer grado: Matan hombre y su hijo, Muere una mujer y su hijo.
4- Nació una niña hembra. Las expresiones “niña hembra” y “niño varón” pueden estar en el nivel de: Subir para arriba, bajar para abajo, entrar para dentro y salir para fuera, que son los casos prototípicos redundancia.

Otras expresiones

El uso de palabras que pueden ser innecesarias, en algunos contextos satisface la necesidad del hablante de enfatizar o darle fuerza a la expresión, por lo que este hecho de lengua ha sido considerado una figura retórica.

Pleonasmo se le suele llamar a este empleo en la oración de uno o más vocablos innecesarios, en principio.

En ese grupo entran expresiones como las siguientes:

a) Yo mismo. El pronombre -yo se refiere a una sola persona, a quien habla. Pero seguido del adjetivo “mismo”, el hablante entiende que da mayor expresividad: Yo mismo lo hice. Ocurre igual con otros pronombres: Él mismo en persona se presentó.

b) De su puño y letra. Es normal que sea con su puño y letra que una persona firme o escriba algo.
c) Lo vi con mis propios ojos. En esta oración de seis palabras pueden desaparecer cuatro y nada cambia: Lo vi.

d) En todo el siglo. Cuando se dice o escribe “En todo el siglo veinte…” o “En todo el año 2018…” o “En todo el país…” el vocablo “todo” viene sobrando, pero escritores y expositores parecen necesitar ese “todo” en interés de agregar veracidad a lo dicho.

d) Cállate la boca. No parece lo mismo decir “Cállate” que “Cállate la boca”, aunque nadie dude que lo que ha de cesar en el habla sea la boca.

“Cállate” puede expresarse en un susurro, incluso, al oído del interlocutor, pero “¡Cállate la boca!” se pronuncia en voz alta y rara vez se dirá en tono agradable. Quizá por eso el hablante necesite apoyarse en las palabras que sobran.