Marcell Ozuna ha luchado muy fuerte por no dejar que el recuerdo de José Fernández lo paralice. El jardinero dominicano ha tratado por todos los medios de no pensar en el momento en que volverá a pisar la grama del parque de los Marlins sin la presencia de su mejor amigo.
«Si pienso mucho en eso, sé que no me hará mucho bien», comentó el patrullero de los peces, quien conecta para .279 en lo que va de primavera. «Su ausencia dolerá por siempre. Quiero tener mi cabeza fresca, porque esta temporada trae muchos retos en lo personal y para el equipo completo».
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Uno de los trucos para distraer la mente durante el invierno fue cansar el cuerpo al máximo y para ello el dominicano se dedicó a un férreo plan de entrenamiento que fortaleció sus músculos y le hizo bajar unas cuantas libras.
Durante varias semanas, Ozuna estuvo practicando en la academia de su compatriota Robinson Canó en San Pedro de Macorís al lado de muchos estelares de Grandes Ligas, de los mejores entre los mejores.
«Entrenábamos con muchas energías, nos ayudábamos los unos a los otros», explicó Ozuna, quien en la Liga de la Toronja suma cuatro jonrones y nueve impulsadas.

