PANAMÁ, EFE.- Los países centroamericanos han evidenciado un agudo enfrentamiento interno con la inasistencia de los mandatarios de Nicaragua, Daniel Ortega; y de Honduras, Manuel Zelaya; a la cumbre mañana lunes con el vicepresidente de Estados Unidos, Joseph Biden, en San José.
La cita de San José constituirá el primer encuentro de los países del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) con la Administración del nuevo presidente estadounidense, Barack Obama.
Ortega, que actualmente ejerce la presidencia semestral del SICA, sin embargo, anunció que no acudirá a esa reunión, a la que enviará a uno de sus vicecancilleres, porque fue organizada, según él, sin tener en cuenta a ese organismo regional por los Gobiernos de Costa Rica y Estados Unidos.
Por su parte, Zelaya adujo problemas de agenda que no concretó para justificar su ausencia y el envío en su representación del vicepresidente hondureño, Arístides Mejía, aunque también opinó que la cumbre de San José fue organizada al margen del SICA.
El gobernante hondureño aprovechó la ocasión, además, para hacer pública una carta que le envió a Obama el pasado diciembre que contiene un piélago de duras críticas a la política de Washington hacia Latinoamérica.
En esa carta, entregada por la canciller hondureña, Patricia Rodas, a Efe, Zelaya recomienda a Obama, entre otras consideraciones muy críticas, que abandone el intervencionismo de Estados Unidos y respete el principio de no injerencia en los asuntos de otros Estados».
Ortega y Zelaya confirmaron que no iban a estar presentes en la reunión con Biden durante la cumbre extraordinaria del SICA celebrada el pasado miércoles en Managua, a la que no asistió el presidente de Costa Rica, Oscar Arias, y cuyo canciller, Bruno Stagno, que sí estuvo presente, no firmó en nombre de su país la declaración final con que concluyó la reunión.
El origen de la falta de cohesión centroamericana ante la convocatoria de San José está en el rechazo generalizado, con la excepción del Gobierno de Zelaya, de que es objeto en la región el régimen de Ortega, y que en el caso de Costa Rica ha pasado a ser activo, según explicaron a Efe diversas fuentes diplomáticas.
El presidente de Costa Rica y su canciller han llegado a solicitar oficiosamente en varios ámbitos de la diplomacia internacional, bilateral y multilateral, la suspensión de toda ayuda al Gobierno de Nicaragua mientras Ortega se mantenga en el poder con las prácticas que le caracterizan, señalaron.
Esto explica, según la mismas fuentes, por qué el Gobierno de Costa Rica, como anfitrión de la reunión con Biden, ha desdeñado al SICA, precisamente en el momento en el que Ortega ejerce la presidencia rotatoria de ese organismo de integración regional.
La proverbial dialéctica antiestadounidense de Ortega explica también, siempre según las mismas fuentes, que incluso la nueva diplomacia de Obama haya dado su visto bueno a la forma en que Costa Rica ha convocado a los presidentes centroamericanos y a Biden sin contar con un SICA presidido por el gobernante nicaragüense.
Estados Unidos y la Unión Europea (UE) mantienen congelada unas ayudas a Nicaragua de 64 millones de dólares y de 31,8 millones de dólares, respectivamente, hasta que el Gobierno de Managua resuelva las denuncias de fraude en las ultimas elecciones municipales celebradas en ese país centroamericano en 2008.
Las fuentes diplomáticas consultadas por Efe han asegurado que varios países de la llamada comunidad de donantes han propuesto suspender de forma conjunta la cooperación internacional con Nicaragua, mientras Ortega no exhiba maneras democráticas y transparentes de gobernar».

