Buenos Aires, (EFE). La selección paraguaya alcanzó la final de la Copa América tras superar en una nueva tanda de penaltis a una Venezuela mejorada en la prórroga que lidió frente a un rival que sigue sin ganar ni perder en esta edición.
Como ante Brasil en cuartos, la selección paraguaya volvió a ser inferior, a pasar en los penaltis, y a tener en Justo Villar a su mejor hombre al detener un penalti de la tanda al medio Lucena.
Mereció más Venezuela en la prórroga. Dos balones al palo, uno de Miku y otro de Arango, más empuje, más técnica, más fe y un jugador más desde el minuto 102 cuando el argentino-paraguayo Jonathan Santana fue expulsado por doble tarjeta amarilla.
El resto del partido fue tedioso. Sólo faltas desde los costados, mucha táctica y muy pocas ocasiones de gol.
Las mejores de Venezuela.
Jugadores como Lucas Barrios o Rondón solo corrieron detrás del balón y el centro del campo estuvo vacío, salvo destellos de Néstor Ortigoza.
Paraguayos y venezolanos, que en la primera fase se dieron un festín de goles (3-3), vivieron uno de los partidos más lentos que se recuerda, sin goles, con nervios y con mucho miedo a perder.
El sábado en La Plata Perú y Venezuela jugarán la final de consolación y el domingo cerrarán la Copa América con una final inédita Uruguay y Paraguay desde el Monumental de Buenos Aires.

