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Participación de mujeres en juntas electorales es baja

Participación de mujeres en juntas electorales es baja

La Junta Central Electoral está inmersa en conformación, estructuración y reestructuración de las juntas electorales, órganos encargados de organizar y administrar los procesos para elegir las autoridades municipales, congresuales y presidenciales en las elecciones del 2024.

Conformación, se producirá la designación de todos los miembros de la junta electoral si es un municipio de recién creación; estructuración, trata del nombramiento de miembros faltantes para completarla y reestructuración, harán la modificación total o parcial de sus integrantes, esta modalidad implica la confirmación o sustitución mediante evaluaciones en asambleas públicas, con la participación de representantes de partidos políticos y la sociedad civil.

Una amplia mayoría de esos órganos electorales, están dirigidos por hombres y sin participación de la juventud, en violación a los valores democráticos y al principio de igualdad de genero consagrado en la Constitución de la República del 2010 y que recogen en sus contenidos legislaciones ordinarias; lo que debe ser corregido en esta ocasión.

El órgano rector electoral debe ser ejemplo en cumplimiento de igualdad de género, para poder exigir a los partidos políticos la integración de la mujer en sus organismos de dirección.

Sin embargo, desde la Junta no se ha hecho nada para que eso cambie; campañas motivacionales e incentivos que generen en mujeres y jóvenes interés de participar; hay que procurar que los procesos electorales sean transparente, organizado, que terminen como debe ser, una fiesta de la democracia, para eso es necesario hacer cumplir las leyes en igualdad para todo.

Democracia es participación de todos, es equidad, por lo que el pleno de la JCE debe procurar de cara a las próximas elecciones, estructurar esos órganos con igualdad de hombres y mujeres: integrar jóvenes como miembros, titulares y suplentes, dar prioridad a la profesionalización de sus integrantes y retomar su función de designar ese personal, que en los últimos años se les había dejado a los partidos políticos.

El instructivo elaborado para escoger los nuevos miembros de las juntas electorales estable en su artículo sexto, párrafo dos; los partidos políticos tendrán derecho a presentar propuestas, si queremos miembros de juntas independientes, con actuaciones justas, porque permitir que los partidos propongan, o acaso algunos de los magistrados de la Junta Central Electoral fue propuesto por organizaciones políticas.

Nadie obtiene resultado diferente haciendo lo mismo; la modalidad de asamblea con participación de sociedad civil y partidos políticos no garantiza la escogencia de buenos integrantes, pues esas asambleas son manejadas, están viciadas; hablan los proponentes y no se escuchan los propuestos. Porque no hacer pequeñas evaluaciones, orales y públicas, donde los aspirantes demuestren su nivel profesional, conocimientos electorales y su honorabilidad, para que los representantes de partidos políticos se retiren conscientes de quienes tienen las condiciones para ser los nuevos integrantes de la junta electoral de su municipio. 

Los tiempos han cambiado, hoy para formar parte de uno de esos órganos no se necesita ser el más bravo como en la época de apagones eléctricos y robos de urnas, si no inteligente, capacitado, responsable, honesto, desprendido y sobre todo, tener deseo de contribuir a la construcción de la democracia. El comportamiento antidemocrático, de resistencia a la derrota, las actuaciones violentas durante los procesos electorales y el afán de los partidos en controlar las juntas electorales son partes de las causas que impiden la participación de la mujer en esos órganos.

De las 158 juntas electorales, 116 están dirigidas por hombres, mientras solo 42 la presiden mujeres, en tanto que de la totalidad de miembros titulares y suplentes que asciende a 1,428; son hombres 922 y 505 mujeres.

La exclusión de la mujer en muchas juntas electorales es total, mientras en otras su participación es mínima, en los municipios de Bayaguana, Cotuí, Duverge, Jarabacoa, Los Alcarrizos, Sabana Yegua y Tamayo están integrados solo por hombres, mientas en Arenoso, Barahona, Cambita Garabitos, Cevicos, Constanza, Cristóbal, El Cercado, Gaspar Hernández, Guananico, Higuey, Nagua, Peralvillo, Polo, Rio San Juan, Sabana Larga, San Ignacio de Sabaneta, Villa Jaragua, Villa González y Yamasá, uno de sus integrantes es del sexo femenino y ocho hombres.

También existen muchas juntas electorales donde solo dieron participación a dos mujeres, mientras hay siete hombres, entre estas Altamira, Bonao, Cabrera, Comendador, El Factor, El Pino, Fundación, Galván, Guayubín, Juan Santiago, La Romana, Las Matas de Farfán, Licey AL Medio, Los Hidalgos, Mella, Oviedo, Paraíso, Partido, Pedro Santana, Sabana Grande de Boya, San José de las Matas, San José de Ocoa, San Pedro de Macorís, Santiago de los Caballeros, Santo Domingo Norte, Sosúa, Tamboril, Vallejuelo, Villa Bisono, Villa Isabela, Villa Los Almácigos y  Villa Riva.

En esos órganos electorales la mujer tiene una participación complementaria, de suplente y muy pocas son colocadas como miembros titulares o presidentes.

Las juntas electorales están encargadas de organizar y administrar las elecciones, pero también tienen funciones contenciosas y sus decisiones son recurridas antes el Tribunal Superior Electoral, de modo que sus integrantes deben ser personas profesionales, justas, honestas y respetuosas de las leyes entre otras cualidades.

Por José Carmona

El Nacional

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