A muchos padres se les hace difícil asimilar los cambios que viven sus hijos. Entender que ya no son niños, sino adultos, parece no ser tarea fácil
Miguelina Terrero
miguelinaterrero@hotmail.com
Eva creció, pero sus padres no se han dado cuenta. Tiene 18 años, va a la universidad, se ha enamorado profundamente varias veces y ya no quiere celebrar sus cumpleaños en casa. Quiere salir, experimentar nuevas cosas y tiene intensos deseos de vivir, porque ve su cuerpo en el espejo, siente que es una mujer y manifiesta orgullo de ya no ser niña…Pero sus padres no se han dado cuenta.
Muchas veces amamos tanto a nuestros hijos, que pasa el tiempo y seguimos viéndolos como niños, a los que se nos hace difícil asimilar como adultos. Cambia su conducta, generan nuevos intereses, y por esta actitud, muchos padres no se enteran, lo que hace que ese pequeño que se volvió grande, poco a poco sea un desconocido para ellos
Tratar de verlos como deseamos que nos viesen a nosotros cuando teníamos su edad, es una de las sugerencias que hace el psicólogo Luis Vergés para que los padres asimilen el crecimiento de sus hijos.
“Esta idea nos conecta con un principio que recibe el nombre de empatía, y es la clave para abrir el entendimiento y la comprensión hacia la etapa que viven nuestros hijos que salen de la niñez”, agrega.
En este sentido abunda además que hay que:
-Aceptar que la vida se vive por etapas y que es irreversible que nuestros hijos se muevan a través de ellas. Esta actitud nos permitirá normalizar el desarrollo de nuestros hijos y contribuir al mismo, dando respuestas a las necesidades que van mostrando a medida que avanzan en su proceso de desarrollo.
-Connotar positivamente el avance hacia las etapas sub siguientes. Esto permitirá que disfrutemos la niñez de nuestros hijos, pero con la consciencia de que es un peldaño que nos dará el acceso a etapas posteriores.
-Evocar la nostalgia saludable por la niñez que se aleja, pero el optimismo y entusiasmo positivo por la adolescencia que emerge.
Se enamora
y tiene novio
Es en esta etapa de adolescencia cuando llega el momento de manejar los noviazgos, realidad que se hace tan difícil para muchos padres.
El primer noviazgo de nuestros hijos debe recibirse como un intento de validación que ellos hacen en su vida emocional, dice Vergés.
El profesional explica que nuestra actitud debe enfocarse hacia la aceptación y respeto de su decisión, dando una mirada a que la elección se haga en una edad apropiada para manejar el reto. La socialización de la relación es importante y el mensaje de aceptación por parte de los padres contribuye a un ejercicio responsable dentro del nuevo rol que se asume.

