¿Somos algo locos?
Se dice mucho y se hace poco. Es una enorme invasión de palabras que nos tiene atrapados, discursos, libros, promesas, análisis, preguntas, respuestas, acusaciones y defensas. Estamos saturados de términos vacíos y reiterativos.
Este país necesita continuar su proceso evolutivo de progreso, y esta paradoja se desvanece si se tiene en cuenta el componente psicológico del avance, la prosperidad y el bienestar que merecemos.
¿Por qué a veces parecemos algo locos? ¿Por qué todo es político? Basta, trabajemos.
Desde su nacimiento el ser humano posee una estructura psicofísica lista para funcionar. Todos nacemos con un organismo en el cual los sistemas funcionan en forma coordinada y a través del cual percibe el mundo y responde a él.
Se ha dicho que el individuo orgulloso de su sanidad mental debe saber que las manifestaciones de anormalidad psíquica no son otra cosa, en muchos casos, que la exageración hasta un grado patológico de los fenómenos psicológicos normales, que, en circunstancias extraordinarias, pueden presentarse en el hombre de más fuerte salud mental, exaltaciones de estados de excitación, intensa fatiga, o bajo la influencia de estupefacientes.
También el hombre normal sufre estados de frialdad, de insensibilidad a ciertos estímulos, angustia e intranquilidad inexplicables. Estos síntomas influyen sobre la voluntad, y el individuo se siente paralizado, como si existiera la invencible obsesión de acciones que contradicen abiertamente nuestra voluntad.
¿Cómo satisfacer ciertas expectativas?
Los hombres y mujeres que confían en la capacidad de sus facultades y no temen a las de los demás, tienen mayor probabilidad de un brillante porvenir, porque el progreso de los pueblos depende del trabajo de quienes los integran, pero siempre mediante el más puro sentimiento de amor colectivo, aunque cada individuo lleve impreso el sello de su individualidad.

