¿Qué Pasa?

Pedro Mir… “Y falta una canción”

Pedro Mir… “Y falta una canción”

La pausada, grave y solemne voz de Pedro Mir resonaba en el Alma Mater de la Universidad Autónoma de Santo Domingo aquella tarde calurosa e inolvidable de agosto de 1969, colmada hasta en sus pasillos del segundo nivel,  revelando a una audiencia expectante estudiantil y con un  acompasado ritmo de lectura, cada una de las figuras poética del más alto homenaje poético al sacrificio de las tres Hermanas Mirabal.

Eran los tiempos en los cuales leer poesía tenia públicos multitudinarios y los poetas sociales gozaban del lucimiento de las estrellas del escenario o la gran pantalla.

Solo con su voz y con un poemario titulado Amen de Mariposas, recién salido de la Editora Universitaria, Mir era dueño de todo el espacio de Alma Mater y hasta el hilo de respiración de aquella audiencia emocionada con sus versos y estimulada por sus audacias y piruetas literarias sobre un tema lamentable y sentido.

Era la puesta en circulación de ese poemario por parte de un creador de figuras y entonces profesor del nivel 01 y 02 de literatura en el Colegio Universitario, precedido por  el prestigio de haber escrito, exiliado en Cuba en 1949 el más grito más alto de la poesía social contra la dictadura, Hay un país en el mundo.

Hoy se cumplen los 100 años del nacimiento en San Pedro de Macorís, de un chico fruto del matrimonio de un ingeniero cubano y una hermosa mujer de Puerto Rico, inclinado por la poesía y de gran capacidad de sentir el dolor de su pueblo oprimido, Pedro Mir fue protagonista de un rol que escasamente alcanza la poesía: ser premonitoria y adelantar en sus versos lo que aun no había ocurrido: “..habrá sangre de nuevo en el país”, dijo entonces. Y la hubo de muchas formas y tragedias.

Declarado Poeta Nacional por el Congreso Nacional en 1984, Mir expiró producto de una enfermedad respiratoria a los 87 años el 11 de julio del año 2000.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación