La fe puede mover montañas. Y Jana, película cristiana de los Ministerios Elim que se estrena este jueves, es una muestra de cómo lograr una película más o menos digna como obra de arte, pero en la que prima es el mensaje.
El principal aporte de Jana (Federico Segarra/Selan Films) es que demuestra la tenacidad cristiana para emprender cualquier tarea por enorme y desafiante te parezca.
Realizada a partir de trabajo y aportes voluntarios (talentos actorales, locaciones, vehículos, recursos económicos) la cinta sabe a frescura de fe aplicada al cine. Lo respetable de Jana se resuelve en la entrega de un producto poco acostumbrado en el cine, con rostros y locaciones no presentados antes, con un poderoso mensaje de restauración familiar.
Las actuaciones son primerizas, amateurs, no profesionalmente logradas. Debieron ser mucho mejores, pero era el personal disponible, captado de entre los seguidores y dirigentes de Ministerios Elim.
El público tiene en Jana la oportunidad de sentir una forma distinta e inspiradora en la fe del cine local. Su aporte principal está en la forma en que se ha logrado y una buena intención cristiana. Pero como cine, no llena todas las planillas de rigor.
Jana fue galardonada internacionalmente por el Christian Family Film Festival en la ciudad de New York CFFF 2017, ganando el primer lugar, como “Mejor película evangelística”.

