El público queda perplejo al voltear hacia aquel instrumento mágico cuyas notas surgen a través de sus blancas y negras, sin unas manos visibles responsables del mini concierto. Es el piano Disklaver, ubicado desde hace unas semanas justo en el centro del lobby del Teatro Nacional Eduardo Brito de Santo Domingo, responsable de ambientar durante el intermedio y antes de comenzar los conciertos de la Temporada Sinfónica. Arlyn Lomba, de Instrumentos Ferando Giraldez, dijo que el llamativo piano es de la marca Yamaha, completamente acústico (es decir, tiene cuerdas y martillos y se puede tocar sin estar conectado).
El Disklaver cuenta con un sofisticado sistema de entretenimiento que hace que reproduzca piezas, no solo con el sonido, sino con el movimiento de las teclas y pedales.
Existe una serie Disklavier PRO que supera con mucho a los modelos anteriores gracias a su incomparable flexibilidad, lo que supone una solución de alto rendimiento para los estudios, las instituciones docentes y los músicos más exigentes. Reputados músicos han recomendado estos pianos cuyo creador ha fusionado tecnología de vanguardia.
Debate
En 1986 se creó un debate en el mundo musical sobre la calidad y la necesidad alcanzada por los pianos tradicionales equipados con electrónica digital para la grabación, auto interpretación musical y muchas prestaciones más.
Estos pianos que son capaces de interpretar por sí mismos complejas piezas musicales, se encontraron inmersos en una carrera contra el tiempo y la tecnología. Los pianos Disklaver pueden reproducir no solamente piezas para los pianos acústicos, sino también producciones instrumentales de música de cámara a través de una orquesta acompañante. Los Permiten grabar y reproducir sus melodías, crear sus propias pistas y conectarlas a otros instrumentos musicales a través de los dispositivos MIDI y la Internet.

