LA ALTAGRACIA.-El obispo de Santiago llamó este viernes a los gobernantes a conducir el país por los mejores caminos, durante la tradicional homilía por el Día de La Virgen de la Altagracia, celebrada en la basílica de Higüey, con la asistencia del presidente Leonel Fernández, quien fue recibido a su llegada con una salva de 21 cañonazos.
Monseñor Benito de la Rosa y Carpio, invitado por el obispo de La Altagracia, monseñor Gregorio Nicanor Peña Rodríguez, también invocó a la Madre Protectora del pueblo dominicano para que ilumine a los gobernantes para que puedan realizar sus gestiones beneficiando siempre a todos los dominicanos.
Monseñor de la Rosa y Carpio, en medio de la solemnidad del acto religioso, relató la historia de la celebración mariana en el país, tras destacar que ya cuenta con 320 años y que la Basílica tiene 40 de construida.
La homilía fue dirigida, también, por el obispo de la Diócesis de La Altagracia, Gregorio Nicanor Peña, en presencia de miles de devotos, que desde la víspera llegaron a Higüey a la celebración, para cumplir las promesas de venerar y agradecer a la Protectora.
Acompañaron al presidente Fernández la primera dama, Margarita Cedeño de Fernández, funcionarios gubernamentales y dirigentes políticos, que se confundieron en un abrazo de paz al final de la actividad religiosa.
La presencia del cólera en el país obligó a las autoridades a tomar medidas para prevenir la enfermedad, mediante la colocación fuera de la Basílica de mil galones de agua clorada para que los feligreses pudieran lavarse las manos.
Otra medida fue la restricción en la venta de comida, pero la iniciativa no fue acatada por vendedores y compradores.
Igualmente, las autoridades instalaron sanitarios móviles para evitar la defecación a campo abierto, de parte de miles de dominicanos y haitianos que acudieron a la eucaristía.
En el acto religioso estuvieron presentes, el ministro de Relaciones Exteriores, Carlos Morales Troncoso; el senador por la provincia La Altagracia, Amable Aristy Castro y el gobernador provincial, Rafael Barón Duluc.
Agentes de la Policía Turistica (POLITUR), la Autoridad Metropolitana del Transporte (AMET), la Policía Nacional, el Ejército Nacional y el Cuerpo de Bomberos hacían ingentes esfuerzos por evitar el caos en el tránsito, robos y desórdenes durante la conmemoración.
Como en años anteriores, los hoteles, moteles y cabañas de Higüey y las poblaciones aledañas fueron abarrotados por miles de personas que acudieron a rendir culto a la Virgen de la Altagracia, aunque otros optaron por amanecer en las calles, en medio de francachelas e ingestión de bebidas alcohólicas.

