La mora judicial que existe en los tribunales del país y preocupa al presidente de la Suprema Corte de Justicia, puede resolverse ampliando la competencia de los juzgados de paz y habilitando dos salas civiles en cada distrito judicial, consideró ayer el doctor Jorge Lora Castillo. El abogado dijo que una de sus fórmulas para terminar con el retraso de expedientes es modificando el Código de Procedimiento Civil y la Ley de Organización Judicial para ampliar la competencia de los jugados de paz y conozcan demandas en cobro de pesos hasta el monto de cinco mil dólares o su equivalente en pesos.
Indicó que al mismo tiempo se debe instruir administrativamente a los jueces de paz, para que conozcan audiencias por lo menos cuatro días a la semana, conforme a la Ley de Organización Judicial. Precisó que esa simple medida descongestionaría los tribunales civiles y comerciales ordinarios de manera absoluta, e impondría agilidad en los procesos, instruyendo a los jueces el fallo dentro del plazo de los tres meses previstos en la Ley de Organización Judicial.
La segunda propuesta para terminar con la mora judicial, sería destinar una o dos salas civiles en cada distrito judicial para conocer exclusivamente de las acciones resultantes de demandas en reparación de daños y perjuicios por causa de accidentes de tránsito, especializando las mismas en esta materia y descargando a las demás salas del cúmulo de expedientes, y remitiendo a los juzgados de paz y salas especializadas los expedientes que en dichas materias o montos tengan más de seis meses pendientes de ser fallados.
Dijo que esas simples medidas y la real voluntad de trabajo del juzgador, serían una solución viable al trabajo más difícil y mal pago que existe, que es el de dar a cada uno lo que le corresponde, justicia, y redundaría en beneficio inmediato y alivio oportuno al flagelo de la morosidad judicial, muchas veces atribuido malamente a la precariedad del presupuesto, que a la real desgana del juzgador, y su obvio desinterés.

