Londres. EFE. El Reino Unido estudia la posibilidad de suprimir las penas de prisión inferiores a un año, a fin de luchar contra la masificación de sus cárceles después de que el pasado agosto se alcanzara el mayor número de reclusos de su historia.
La Asociación de Gobernadores de Prisión ha reclamado un cambio en materia de justicia al Gobierno laborista para que las penas de menos de doce meses desaparezcan y que, en su lugar, se condene a trabajos comunitarios.
En opinión de los directores de las cárceles británicas, las sentencias que mandan a prisión al infractor durante un corto período de tiempo no son efectivas a la hora de reformar a los criminales. El número de presos que actualmente permanecen recluidos en las cárceles de Inglaterra y Gales es de 84.000, 3.000 más que hace dos años, un aumento «récord» que para los gobernadores refleja «un suspenso de la política penitenciaria».
Pese a que todos los meses recuperan la libertad en torno a 2.500 presos, el crecimiento de la población reclusa ha provocado que el Ejecutivo británico prometiera incrementar la capacidad de sus cárceles hasta las 96.000 plazas para el 2014.
Dos tercios de los reclusos de Inglaterra y Gales se encuentran en cárceles masificadas, según un informe del Prison Reform Trust, entidad que lucha por un trato humanitario a los prisioneros y que denuncia que algunos recintos penitenciarios albergan a cientos de personas más de las que estaba previsto cuando fueron construidas. Según sus datos, al menos una veintena de cárceles está por encima del 140 por ciento de su capacidad. El caso más grave es el de la prisión de Shrewsbury, , donde permanecen encerrados 316 presos, pese a que no debería albergar a más de 177 personas (un 179 por ciento más de lo debido). La situación en materia penitenciaria del Reino Unido es similar a la que viven la mayor parte de países de la Unión Europea.
En grado de hacinamiento
En Europa, hay cerca de 600.000 reclusos y un grado de hacinamiento de en torno al 125 por ciento, según los datos recogidos por más de 200 sindicatos del continente, lo que aumenta el riesgo de agresiones y motines en los centros En España hay cerca de 67.000 reos.
