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Plantea reformular rol y retos de las universidades

Plantea reformular rol y retos de las universidades

SANTO DOMINGO.- El presidente de la Asociación de Universidades no Alineadas, doctor José Ramón Holguín, advirtió que se impone una reformulación de las universidades, la educación superior y sus retos para poder enfrentar los grandes desafíos de la globalización en el siglo XXI.

Hablando ante 1,357 nuevos profesionales egresados de la Vigésima Quinta Graduación Ordinaria de la Universidad del Caribe, institución de la que fuera  primer Rector e intervino como orador invitado, el profesional dijo que esa reformulación debe abarcar también el rol de los profesionales y pensar hacia dónde vamos”

El doctor Holguín, sostuvo que la globalización es un proceso histórico de integración e internacionalización económica, cultural y educativa que se ha visto acelerado y multiplicado por la revolución científico-tecnológica.

Consideró que “releer la función de la Universidad desde el hoy significa comprender desde la tensión en que la institución ha crecido como resultado de su compromiso de cumplir con  sus funciones mediante la jerarquización de los saberes especializados, la certificación de las competencias y  la confrontación de sus objetivos, con los criterios de eficiencia y productividad, es comprometerse con el futuro y abrir nuevas puertas para que entre la esperanza y se alimenten nuevos sueños”.

El presidente de la Asociación de Universidades no Alineadas resaltó que la globalización es el fenómeno más dominante en la sociedad contemporánea y el que más influye en la vida diaria de las personas y de las instituciones”.

Dijo que frente a esa realidad “hay que repensar, no solo la Universidad, la educación superior y sus retos, sino también el rol de los profesionales y pensar hacia dónde vamos, porque la globalización es un proceso histórico de integración e internacionalización económica, cultural y educativo que se ha visto acelerado y multiplicado por la revolución científico-tecnológica y el consiguiente desarrollo de las fuerzas productivas, sobre todo en el ámbito de las tecnologías de la información y las comunicaciones”.

Indicó que en el mundo actual “se ha globalizado todo: las finanzas, el comercio, la educación, la  industria, las comunicaciones y los servicios profesionales”.

“En este contexto- expresa-  es que se hace pertinente el cuestionamiento que nos hace el presente siglo XXI:  hacia dónde va la Universidad, la educación superior y su principal producto: los egresados”.

Al iniciar esta reflexión para aproximarnos al futuro y responder esta pregunta de carácter cuasi epistémico, debemos tener en cuenta que la globalización es un fenómeno que ha elevado el nivel de las competencias profesionales exigidas en el mercado de trabajo. Sin embargo, en muchos países los sistemas educativos superiores no han podido ofrecer el número requerido de profesionales altamente calificados que demanda el mercado, lo que ha estimulado la migración de trabajadores extranjeros que tienen este nivel de calificación. Dado que se ha desatado la competencia mundial para atraer a los trabajadores calificados, lo que se ha dado a llamar la “guerra de cerebros”, las instituciones de educación superior y las empresas han estimulado la educación transfronteriza y de titulación dual, esperando lograr el número de profesionales  calificados. En este proceso, la educación superior tiende a  ser transfronteriza y dual  y consecuentemente complementaria de la globalización económica. Este fenómeno explica por qué tanto graduados aspiran a realizar un postgrado, maestría y/o doctorado, en una universidad bien posicionada en los rankings mundiales y en un país diferente al suyo, ya asistiendo de manera presencial, ya de manera virtual.

La vocación de cambio que impone la naturaleza de la sociedad del conocimiento y la globalización, demanda de un profesional al servicio de la imaginación y la creatividad, y no únicamente al servicio de una estrecha profesionalización. La educación superior, de cara al futuro y hacía ya vamos, debe asumir el cambio como consubstancial de su ser y quehacer, si realmente pretende ser contemporánea. El cambio exige de las instituciones de educación superior una predisposición a la reforma de sus estructuras y métodos, por eso nació la Universidad del Caribe,  lo que conlleva a asumir la flexibilidad como norma de trabajo en lugar de la rigidez. A su vez, la instalación en el futuro y la incorporación de la visión prospectiva en su labor, harán que las universidades contribuyan a la elaboración de los proyectos futuros de sociedad, inspirados en la solidaridad, en la equidad y en el respeto al medioambiente. En definitiva, la tarea de la universidad y de sus egresados debe centrarse en diseñar y promover proyectos de desarrollo humano endógeno, integrales y sostenibles.

En la educación superior de la sociedad global y concretamente en el ámbito del siglo XXI, debe darse una gran diversificación de ofertas de oportunidades educativas. Hacia ahí debemos caminar. Cada vez más triunfa el criterio de concebir la formación postsecundaria como un todo, sistemáticamente organizado, de suerte que se contemplen interrelaciones muy claras entre las distintas modalidades y vinculaciones con el mundo del trabajo, así como posibles salidas laterales, acreditadas con títulos o diplomas intermedios. El criterio de diversidad deberá también aplicarse a la diversificación de las formas de financiación de la educación superior, y esto es una tarea pendiente, procurando una creciente participación del sector privado en el financiamiento global de la educación superior, sea ésta pública o privada. Para ello se requiere una más estrecha y fructífera relación  entre las universidades y el sector productivo.

También refirió la presión de los cambios, así como al surgimiento de nuevos paradigmas, provocados por la globalización y el uso de las Tecnologías de la Información y la comunicación.

El doctor Holguín adujo que las universidades deben prepararse ante la transición de la sociedad de la información a la sociedad del conocimiento.

Afirma que UNICARIBE se empeña en priorizar la educación como   eje central de la inclusión social y el desarrollo sustentable.

No solo la Universidad, la educación superior y sus retos, sino también el rol de los profesionales y pensar hacia dónde vamos. La globalización es un proceso histórico de integración e internacionalización económica, cultural y educativo que se ha visto acelerado y multiplicado por la revolución científico-tecnológica y el consiguiente desarrollo de las fuerzas productivas, sobre todo en el ámbito de las tecnologías de la información y las comunicaciones. Se ha globalizado todo: las finanzas, el comercio, la educación, la  industria, las  comunicaciones y los servicios profesionales.

El Nacional

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