Pólvora con fuego



La vicepresidenta de la Asociación de Industrias, Circe Almánzar, ha advertido sobre el riesgo que implica para la economía dominicana el elevado endeudamiento y que las importaciones se incrementen a un ritmo mayor que las exportaciones, algo así como el peligro que respresentaría mezclar pólvora con fuego.

Almánzar afirma que el temor por los altos niveles de deuda pública no sólo es con relación al Producto Interno Bruto (PIB), sino también por la proporción de los ingresos tributarios que se destina al pago de los intereses, y en cuanto a las importaciones advierte sobre el riesgo de que se incrementen los precios de los commodities.

La preocupación externada por la dirigente de la Asociación de Industrias debería ser motivo de la mayor ponderación o reflexión por parte del Gobierno y del sector productivo, porque de lo que se habla es de riesgos que atentarían contra la estabilidad macroeconómica.

Con relación al endeudamiento, se requiere establecer si el problema sería el exceso de empréstitos, la calidad de la deuda o la baja fiscalidad, toda vez que se requiere abordar en conjunto la relación de deuda con el PIB, su impacto en favor del crecimiento y el desarrollo, así como la capacidad de la economía para redimirla.

Si la economía dominicana crece, obviamente aumentan las importaciones de materias primas y productos terminados, en razón de que todo lo que se produce o se consume requiere de componente importado, por lo que uno de los riesgos del crecimiento del PIB sería el incremento del déficit de cuentas corrientes de la balanza de pagos.

El Banco Central prevé que este año ingresarían a la economía unos 30 mil millones de dólares por remesas, inversión extranjera, turismo y exportaciones, entre otros renglones, señal de que la institución emisora tendría reservas suficientes para financiar al menos cuatro meses de importaciones.

Incrementar las exportaciones es tarea pendiente que deben asumir con acendrada voluntad política y corporativa los sectores público y privado, para lo que se requiere incentivar competitividad, consolidar la seguridad jurídica y promover innovación y transferencia tecnológica.

Para la sanidad y crecimiento de la economía se requiere que Estado, Gobierno, liderazgo político y empresarial coloquen las velas de la nave nacional en armonía con los vientos de la economía mundial, para poder navegar en los mares tempestuosos y cambiantes.