Parangón es la palabra usada para comparar una cosa con otra; usualmente a la gente le gusta comparar elementos y situaciones como herramienta de progresos o fracasos. No dejamos de hacer el ejercicio ante la distribución de bienestar y malestar; de abundancia y precariedades.
Por un lado los casos de sometimientos judiciales por parte del Ministerio Publico: Anti pulpo, Coral, Coral 5G, Medusa, Falcón, Caracol, Larva, Oisoe, Tucano, Odebreth y otros recientes, la cantidad de dinero que se menciona en ellos, versus Asociación Dominicana de Rehabilitación, Escuela Nacional de Ciegos, Asociación Niñez Desvalida, Asilo de Ancianos, Hogares Crea, tan solo para mencionar algunas instituciones de ayuda humanitaria y cuyas razones de ser, o para las cuales fueron creadas, están perdiendo sus fundamentos o no cumplen a cabalidad sus objetivos por falta de los recursos.
Ninguno de los implicados en estos casos judiciales, ni quiera fueron capaces de dar un óbolo a ninguna de estas instituciones caritativas, a manera de indulgencia como limpieza a sus pecados tal como era frecuente en la Edad Media, no obstante, muchos de ellos autoproclamarse cristianos.
El caso que nos ocupa, Hogares Crea, posee cuarenta y siete locales en todo el país, con un subsidio promedio de 27,000.00 por cada recinto para sufragar los gastos de renta de local, las tres alimentaciones diarias para cuarenta pacientes; pagos de servicios públicos de luz, agua, teléfonos, basura, cable por televisión, mantenimiento de planta eléctrica, limpieza y reparaciones; pagos de psicólogos y psiquiatras y otros gastos adicionales e imprevistos como tratamientos del sida y recaídas de los residentes.
Cada día se incrementa el número de internos en contraste a la ayuda recibida, según nos informan, inconstante y tendente a la disminución y de entrega tardía.
Para paliar sus excesivas necesidades, Hogares Crea se ha visto en la necesidad de enviar a las calles a su personal para vender artículos de limpieza para el hogar; la instalación de asaderos y la creación de cafeterías en el entorno de sus locales para el expendio de comestibles.
A los fines autárquico, y comercial, el Estado puede ceder una porción de terreno de media o una hectárea a los recintos ubicados en el interior del país; allí, además de terapia personal, de regeneración conductual, y a la vez de conocimientos, tendrán la tarea de cultivar sus productos y la cría de animales para su consumo y posible venta del excedente de éstos. Y como sería el objetivo fundamental, la reinserción a la sociedad facilitándole el acceso a labores sociales y naturales como la reforestación, la alfabetización, los trabajos comunitarios y cualquier otro de índole constructivo.
Las instituciones de servicios públicos pueden exonerar el pago de estos; el Estado mantenerle el subsidio de manera puntual y aumento proporcionado, pues lamentablemente la tendencia es al crecimiento de esta desgracia; y las instituciones privadas acudir a su ayuda, pues de seguro existen empresarios que cargan con el fardo de un familiar afectado por esta tragedia.
Por: Ramón A Ocumarez P.
rocumarez@hotmail.com

