Opinión

Por la democracia

Por la democracia

Como defensor del sistema democrático, pienso que tenemos que cuidar más el proceso electoral en curso. Quiero rogar, con todo respeto, al superior gobierno, a su partido PLD y aliados, a su binomio Danilo Medina y Margarita de Fernández y al ingeniero Hipólito Mejía y licenciado Luis Abinader y al PRD y aliados, que evitemos el río de sangre que podría generar la indignación creciente.

Me alarmo porque conozco el ciego durmiendo, por mi experiencia y sana intención para hablar a favor de muchos a quienes he venido ayudando siempre sin pasar factura, aunque he tenido que dejarlo en el pasado a nivel de partidos, incluyendo a mi vieja casa PRSC y antes al PRD con Bosch. Ayudé sin facturas al PLD actual solo Dios sabe y su propio líder y presidente doctor Fernández Reina, salvo que lo haya olvidado o no se enteró nunca, donde hasta por esta misma columna he repetido varias veces, para que no haya duda para bien o para mal. Tal vez por ello no han agradecido como  lo impone la decencia donde sobra la conceptualización que repite el pueblo. No me gusta especular. Defenderé siempre a los hombres y mujeres que suman, donde estén. Quiero destacar para los partidos que hoy nos representan en el proceso, que cuiden más su unidad, entre otras razones para lograr cada vez más respeto y simpatía con nosotros, los políticos, donde nos engloban juntos a todos.

Por favor, enterremos las zancadillas vergonzosas que vemos a diario en los medios informativos, hasta con chismes vacios y dañinos que pudren la decencia y la civilidad. No podemos matar con provocaciones la esperanza y la dignidad que aún quedan.

Esperemos las votaciones, pero debo hablar del incidente ahora con Siglo XXI, medio que dirige el colega Radhamés Gómez Sánchez, hijo del legendario y veterano maestro del periodismo don Radhamés Gómez Pepín, con  motivo del incidente del periódico Siglo XXI, así como el destacado demócrata de tantos años don Guillermo Gómez y su respetado programa  Aeromundo, donde  sus residencias,   oficinas y familias  han sido invadidas por un aparataje hasta de helicópteros y militares encapuchados, como para invadir un país tenebroso o delincuentes peligrosos de los peores. Por Dios, ¿qué pasa, presidente? ¿Quien le conspira con tanta peligrosidad? Soy una persona muy informada, modestia aparte, y recuerdo, como viejo abogado y hasta exprocurador general, entre otros cargos, que cualquier investigación de cualquier naturaleza puede realizarse frente a quien sea, y después de comprobada la violación a la ley nuestros tribunales soberanos hablarán;  pero más cuidado en las formas legales y de derechos humanos.

El Nacional

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