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¿Por qué todo el mundo ama a Vladimir?

¿Por qué todo  el mundo ama  a Vladimir?

ESPNdeportes.- Todo sobre Vladimir Guerrero era imposible. Quizás esa sea la razón por la que todos lo amaban. Es un milagro menor que se haya escapado de su infancia empobrecida en la República Dominicana para llegar a las Mayores.

Es una maravilla que se haya convertido en uno de los mejores bateadores de su generación teniendo en cuenta su inclinación a hacerle swing a casi cualquier pitcheo. Tenía esas piernas largas que revolvían el suelo en pasos desgarbados y ese swing imperfecto y un brazo poderoso que en ocasiones utilizó con pobre juicio. En muchos sentidos, no había nada bonito sobre su juego. Pero hombre, sí que era hermoso.

Como escribió Joe Posnanski, “Vlad Guerrero era pasión de béisbol pura y concentrada a la vista de todos”.

Guerrero llega al Salón de la Fama en su segundo intento, luego de quedarse corto la temporada pasada al recibir el 71 por ciento de los votos. Ahora recibió el 92.9 por ciento de las boletas públicas. Para ser honesto, la hoja de vida de Guerrero al Salón de la Fama no es tan clara como podría sugerir ese porcentaje.

Él terminó con 449 jonrones y 2,590 hits, quedándose corto de marcas que se supone que sean automáticas a la inmortalidad. Su WAR de por vida de 59.3 no le da el pasaporte automático y ni siquiera fue el mejor para un jardinero derecho en esta boleta (Larry Walker tiene 72.6 y Gary Sheffield tiene 60.3). Su corrida de dominio solo se extendió por 10 temporadas, de 1998 a 2007. Fue un jugador terrible en postemporada, con apenas dos jonrones en 44 juegos. Rayos, Jeff Kent, un intermedista, tiene más remolcadas de por vida y apenas ha recibido el 12 por ciento de los votos.
Por supuesto, en ese pico de 10 años, Guerrero fue algo digno de contemplar, al batear .327/.394/.586 mientras promediaba 35 jonrones y 114 impulsadas. Luego de irse de los Expos a la agencia libre, ganó un premio de JMV con los Angelinos en su primera temporada ahí en 2004, al terminar con un punto de exclamación al batear .363 con 11 jonrones y 25 remolcadas del 1 de septiembre hasta el final de la temporada. Se quedó corto de una temporada 40/40 en 2002, bateó .300 (y usualmente mucho más) en cada año desde 1997 a 2008 y tuvo siete campañas en las que bateó por encima de .320 -solo otros ocho bateadores derechos desde la Segunda Guerra Mundial han hecho eso.

Sin embargo, los números solo dicen parcialmente la historia de Guerrero. Él fue como Kirby Puckett de la generación anterior o José Altuve ahora mismo, un jugador adorado por fanáticos de cada equipo, tanto por su excelencia como por su singularidad y estilo de juego.

El hecho que eso ocurriera con Guerrero era algo inconcebible, dado que pasó la primera parte de su carrera en Montreal, cuando los Expos siempre nunca estuvieron en contienda por la postemporada y la única forma de verlo en acción era en videos de jugadas importantes. Mientras que los Angelinos llegaron a la postemporada en cinco ocasiones en sus seis temporadas ahí, a menudo los jugadores en los equipos de la Costa Oeste son pasados por alto. Tal vez ese fue el caso al principio de su carrera; no lo fue al final.

Cuando Guerrero venía a batear, no se cambiaba el canal o te levantabas para ir a la concesión. Nadie tenía un swing como él y pocos producían como él. Solo echen una mirada a estos dos jonrones para dejar tendido al rival – no se le podía lanzar porque podía batear cualquier lanzamiento.

En el libro de Jonah Keri de los Expos, “Up, Up and Away”, él nos dice la historia de cuando Guerrero fue ascendido por primera vez a las mayores en 1996. El manager Felipe Alou reunió a sus entrenadores. “Yo nunca me voy a olvidar de esa reunión mientras viva”, dijo Jim Tracy, quien era coach de la banca de Alou.

“Felipe citó a su personal a su oficina. Y con esa voz profunda de él, yo le escuché decir este mensaje: ‘Déjenlo quieto’. Eso fue lo que dijo. ‘Van a ocurrir errores. La pelota no le va a llegar al hombre del corte desde el comienzo. Su disciplina en el plato va a ser muy cruda en el mejor de los casos. Déjenlo. Quieto’”.

EL DATO

Resultados
de la votación
Chipper Jones
410 (97.2)
Vladimir Guerrero 392 (92.9)
Jim Thome
379 (89.8)
Trevor Hoffman 337 (79.9)
Edgar Martínez 297 (70.4)
Mike Mussina
268 (63.5)
Roger Clemens 242 (57.3)
Barry Bonds
238 (56.4);
Curt Schilling
216 (51.2)
Omar Vizquel
156 (37.0)
Larry Walker
144 (34.1)
Fred McGriff
98 (23.2)
Manny Ramírez
93 (22.0)
Jeff Kent
61 (14.5)
Gary Sheffield
47 (11.1)
Billy Wagner
47 (11.1)
Scott Rolen
43 (10.2)
Sammy Sosa
33 (7.8)
Andruw Jones
31 (7.3).

El Nacional

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