Existen personas que ejercen mayor influencia que otras, a las que se les suele llamar líderes. Idóneas para asumir la candidatura de un partido político. Se sabe que el liderazgo es importante, pero aún no es posible ponerse de acuerdo sobre qué es exactamente y como debe analizarse.
Para describir a un líder, es preciso hablar de su motivación, historia personal y manera de pensar y actuar.
Hay quienes tienen actitud pasiva ante las metas. Otros adoptan actitud activa. En mi opinión, algunos toleran el caos y la pérdida de estructura del partido y dan respuestas inciertas. Para el candidato apropiado, lo más importante es el orden y el control y está dispuesto a resolver situaciones y conflictos antes de entender su significado.
Subsiste la idea también de discrepancias en torno a habilidades que forman parte esencial del candidato y, al mismo tiempo, controversia en los estilos de liderazgo más exitosos.
¿Quienes son los candidatos más exitosos? Pienso, que son quienes crean un ambiente de trabajo estimulante (líder carismático), o tienen la capacidad de reconocer situaciones y adaptar sus respuestas a ellas (líder situacional).
Diversos estudios han intentado identificar rasgos intelectuales, emocionales y físicos, entre otros aspectos, para dar una definición global. Algunos candidatos carecen de ambición y energía, afán por dirigir, honradez e integridad, autoconfianza, inteligencia y conocimiento del trabajo.
Sin embargo, los más poderosos poseen una mezcla paradójica de humildad y determinación, una mezcla curiosa entre modestia y voluntad, entre timidez y perseverancia.
Ningún candidato puede evitar enfrentar situaciones de riesgo, aunque acentúe una determinada acción como una fiera. Hoy, para describir un buen candidato, hay que hacer énfasis en su humanidad, esfuerzo y capacidad de relacionarse con otros.

