Mi actitud de hoy
Innumerables situaciones diarias impiden mejorar las relaciones con nuestros semejantes, en todos los ámbitos de nuestra sociedad, parece que si existiera una permanente conspiración contra la estabilidad emocional de cada cual.
¿Dónde se origina esa conspiración? La respuesta es sencilla: en el sentimiento de inferioridad y la ignorancia. Ambas cosas se manifiestan a través de rencor, resentimiento, envidia, falta de amor, prepotencia, carencia de confianza y aprobación en si mismo; puro reflejo de un bajo nivel de autoestima.
Así, en Navidad, mi actitud de hoy es
Aprender y aplicar los principios fundamentales del buen entendimiento de toda acción recíproca entre humanos. No invadir el espacio vital de otros, ni dar consejos que no hayan sido solicitados; tampoco presumir de sabiduría superior y hacer alarde de intelectualidad.
Mi actitud de hoy es ser cauto en lo que significa el respeto a la espontaneidad, el manejo adecuado del tacto, el intercambio sensato, la participación sincera, la observación directa, los sentimientos, el verdadero valor de las palabras, el cuidado para compartir las experiencias sin apoderarme de la situación, interfiriendo en los detalles íntimos de los otros y el cuidado al discernir entre la forma de escuchar y la de hablar. Así distinguir también lo tóxico de lo nutritivo en cada acto de la vida y que la inteligencia proteja la emocionalidad.
Hoy no siento obstáculos en el camino ni me aferraré a las limitaciones que impiden expresar y experimentar la totalidad de las posibilidades.
Mi actitud de hoy es estar en contacto con cada persona del planeta y con la totalidad de la vida dejaré que la mente vaya más allá de lo que parece posible.
Mi actitud de hoy es hacer las cosas necesarias para producir la excelencia exigirme más de lo que cualquiera pudiera pedirme . Y ser flexible, valga la paradoja!
Hoy quiero inspirar mi vida en las historias de las personas que utilizaron sus recursos para crear nuevos éxitos y triunfos para sí mismas y para los demás.
Hoy deseo extender el tiempo entre un pensamiento y otro para relajarme, porque esa es la verdadera esencia de la meditación que confiere conciencia de la importancia que tiene entre en el mundo de otro.
Y en Navidad mi actitud de hoy es confiarme a la espiritualidad: en todos los ámbitos del ser.
Cesarpichardo!@hotmail.com

