Opinión

Precisamente

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Huir de los conflictos
Cuando la gente está alterada por alguna situación, tiende a exagerar y a ahogarse en un vaso de agua. De modo, que aumenta el nivel de ansiedad y, desde luego, crea un conflicto que cada vez se hace más grande y difícil.

El asunto se torna borroso y crece desproporcionadamente. Al ocurrir esto, la tendencia es echar por el suelo todos los buenos propósitos de solución del “problema”.

Se forman nudos en el estómago.

La presión sanguínea en alza.

Se descontrolan las emociones y parece como si todo se convirtiera en algo extraordinario.

¿Qué es lo que pasa?

¡Surge un conflicto!

El conflicto siempre aparece y es frecuente en los individuos que somatizan demasiado por cualquier cosa.

Por más que pretendamos limar asperezas o ser indiferentes a las personas conflictivas; éstas, se las ingenian para contaminar el ambiente donde se desenvuelven, con sus limitaciones negativas, sin importar el nivel intelectual que ostenten; porque el origen que fomenta este tipo de conducta no ha sido resuelto aún, viene de los primeros años de su existencia.

Ahora bien, ¿cuáles serían las soluciones a estos males?

¿Huir de los conflictos?

A los conflictos hay que aprovecharlos, sentarse encima de ellos y penetrar en su propio terreno, entender que la mayoría de la gente difiere en sus opiniones, sobre la manera en que los demás hacen las cosas.

Su centro consiste en el desacuerdo. Todo el mundo quiere ganar y nadie quiere perder.

Hay quienes recurren a las murmuraciones y a la detracción.

Es mucha la inconformidad que se expresa a los demás, pero nunca a la persona que tiene que ver directamente con el asunto.

Muchos conflictos son cortinas de humo que ocultan asuntos más grandes, más importantes que el presente.

La comunicación se suspende y la productividad sufre.

La manera más adecuada de resolver los conflictos es bastante sencilla… sólo hay que ponerse en el otro lado, sin luchar, ni manipular. Ser paciente… dentro de un compás de espera, mientras llega la moderación.

En fin, la idea por excelencia es ceder. Generar buena voluntad mediante la honesta colaboración, aceptación y respaldo. Y si todo esto no da resultado “Ataque la huida” con rapidez.  Libérese del centro tóxico.

cesarpichardo1@hotmail.com

El Nacional

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