Opinión

PRECISAMENTE

PRECISAMENTE

Semana Santa es agradable. Un tiempo para hacer y deshacer.Hay que tomarse un respiro. Hay que saber parar y ser, solo no se vive en el hacer compulsivo y la actividad desmesurada.

Necesitamos instantes de paz.

Momentos de quietud.

De sentido a la reconciliación con uno mismo,

con la vida;

reconocimiento de la propia identidad como persona,

del orden,

la verdad,

la libertad,

de orar,

de lo simbólico,

de lo ritual,

de soledad

y silencio.

El cultivo de la espiritualidad conduce al ser humano hacia la auto-transcendencia, de nuevos planos de realidad, como impulso vital para superar cualquier limite.

Vivir más plenamente.

Ir más allá de lo que es inmediato y superficial… es algo que ocurre en la esencia de la interioridad del individuo.

Es el acontecimiento que enseña a olvidarse de sí mismo. Esto es vivir, porque rompe las barreras del ego, podría ayudarnos a reencontrarnos con la voluntad de Dios.

Y…

Quizás, Semana Santa es un buen momento para educarnos con amor, libertad y rigor.

El Nacional

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