Es mucho lo que se ha hablado sobre quiénes han sido los precursores de la democracia dominicana, atribuyéndose ese honor a dos grandes figuras políticas Joaquín Balaguer y José Francisco Peña Gómez pero la verdad histórica revela que antes que ellos hubo otros sin cuya lucha el proceso democrático que desde hace años disfrutamos, no habría sido posible.
La imperfecta democracia que tenemos se encuentra ahora en un positivo proceso de avance.
Ha sido ardua y larga la lucha para lograr que se estableciera el Referéndum y el Plebiscito, aunque todavía falta una segunda lectura del anteproyecto por parte de la Asamblea Revisora. Estas dos figuras jurídicas son las que permitirán al pueblo ejercer con más propiedad sus derechos, entre ellos el de revocar el mandato de aquellos funcionarios electos que no cumplan con los parámetros de ética y moralidad.
Hay otras conquistas que sería prolijo detallar en este artículo, pero basta decir que todo esto se ha logrado gracias a una lucha permanente de los sectores democráticos de nuestra sociedad, que tiene su origen en un acontecimiento histórico que arrancó hace 50 años.
Nos referimos a la gloriosa gesta expedicionaria del 14 y 19 de Junio de 1959, cuando lo mejor de nuestra juventud vino al país con las armas en las manos para luchar junto a luchadores internacionalistas para poner fin a la más cruel dictadura que registra la historia latinoamericana.
Fueron derrotados militarmente, pero quedaron firmes sus ideales, algunos cumplidos en el aspecto político y otros pendientes para que nuevas generaciones adquieran el compromiso.
La reciente historia no registra un acontecimiento más esplendoroso, que desgraciadamente la juventud no conoce en detalles, debido a que gobiernos de facto y el despotismo ilustrado de Joaquín Balaguer hicieron lo imposible para que aquellas gestas no fuesen glorificadas.
En lo que se refiere a las gestas del 14 y 19 de Junio de 1959 decimos que fue la única vez que dominicanos de diferentes ideologías se unieron para iniciar su lucha, con el objetivo de poner en marcha un proceso democrático. Por eso decimos que esa generación, que dio su sangre por el país, es la verdadera precursora de la democracia.
Sin esa lucha, el 30 de mayo y otros acontecimientos que se produjeron, en el país no se estuviera debatiendo hoy la forma de mejorar la democracia que tenemos, que permitirá una mayor participación de los dominicanos en la toma de decisiones de alta trascendencia.
En el 50 aniversario de las gestas que comentamos, tanto el Gobierno como el Congreso, los partidos políticos, las organizaciones populares y los grupos organizados, deben dejar oír su voz en recuerdo de aquellos precursores de la democracia, para que crezca la conciencia sobre la necesidad de ampliar los horizontes democráticos.
En este 50 aniversario de las gestas de junio, es compromiso patriótico rendir a esos héroes un Gran Homenaje Nacional.

