Opinión

Prensa y corrupción

Prensa y corrupción

En la mayoría de los casos de corrupción o de impunidad en el país, el papel de la prensa ha sido determinante para «obligar» la activación del Ministerio Público, que casi siempre está en el limbo cuando el tema involucra a políticos o personas ligadas al poder económico.

Al parecer estas acciones fueron reconocidas por la sociedad, a juzgar por los resultados de la encuesta Gallup-Hoy, publicada ayer en la que refleja que el 61,2% de los dominicanos aún cree en el papel de los medios de comunicación y afirma que hace un buen papel al denunciar los casos de corrupción.

Esa valoración es importante para los periodistas que procuramos ejercer el oficio sin ataduras ni compromisos políticos, así como sin pertenecer a pandillas para atacar a Zutano o defender a Mengano.

Esta investigación de Gallup refleja que la población sigue creyendo en la prensa, y que para la mayoría de la gente todavía las redes sociales no son más que instrumentos de información, siempre sujeta a confirmación, debido a lo bajo de su nivel de credibilidad.

Es casi seguro que sin el papel de una prensa creíble, casos como la corrupción en la OMSA, los sobornos de Odebrecht, sobrevaluación de los Super Tucano y la fuga de Quirinito permanecieran en el anonimato.
En todos estos casos, la prensa ha jugado un papel determinante ante la opinión pública, hasta el punto de que sin las investigaciones periodísticas probablemente algunos de estos procesos no hubieran llevado el rumbo que han tenido.

Sin embargo, al recoger en sus espacios dichas denuncias, los medios de comunicación han tenido que ceñirse a lo que establece la Ley 6132, de Expresión y Difusión del Pensamiento, lo que hace que el tema se maneje con el mayor cuidado posible, a veces hasta con cierta timidez.

Todos grandes episodios de corrupción en nuestro país que han sido destapados por la prensa o que gracias a la labor de los medios ha llegado hasta los ciudadanos el transcurrir de las investigaciones judiciales con pelos y señales.

A pesar de los enganchados y de los que manchan la profesión, el periodismo sigue siendo el mejor oficio del mundo, y en el que la gente aún cree.

El Nacional

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