Hace cuarenta años el gobierno norteamericano adoptó una decisión que produjo
una ruptura del sistema monetario-financiero adoptado en la histórica Conferencia de Bretton Woods (1944) y consignaba que por cada 35 dólares que Estados Unidos
emitiera debía existir un respaldo de 1 onza troy de oro.
(Conviene saber que la onza troy es una medida de peso que tuvo su origen en la
Inglaterra de 1527, fecha en la cual el rey Henry VIII implantó la llamada libra troyana,
llamada así en referencia a la ciudad francesa de Troyes, donde se realizaban muchas
transacciones comerciales entre Inglaterra y Francia)
En efecto, el 15 de agosto de 1971 el entonces presidente Richard Nixon dispuso
la no convertibilidad del dólar en oro. Téngase en cuenta que Washington había emitido para ese entonces más de 50 mil millones de dólares para cubrir los gastos. Era dinero
sin respaldo en oro. Algo así como dinero falsificado por el Estado.
Conviene recordar al filósofo francés Voltaire (1694-1778) cuando expresó: «El
papel moneda eventualmente regresa a su valor intrínseco que es cero». Cierto, a partir
del año 1971 el dólar inició su lenta, pero segura ruta hacia el ocaso financiero.
Durante el lapso 1944-1971 los Bancos Centrales de mundo podían depositar sus
divisas en dólares en la Reserva Federal de EE.UU., pudiendo recibir a cambio su
equivalente en oro. Treinta y cinco dólares fue el cambio fijo oficial que tuvo la onza de oro desde 1944 hasta 1971.
,Es importante tener muy en cuenta el citado antecedente financiero para poder
comprender el porqué en tiempo de nerviosismo financiero o de inminente recesión internacional los inversores se inclinan por buscar refugio en el oro, más que en papeles o títulos de valor que se puedan cotizar en las bolsas de valores.
En tiempo de vientos huracanados que hacen tambalear el desplazamiento cotidiano del barco económico mundial resurgen los temores e inseguridades entre los inversores internacionales y buscan puertos seguros para sus finanzas en el oro.
El oro no sólo debe concebirse como una materia prima para joyería y muchas aplicaciones industriales y profesionales, sino que, además, es un activo monetario de primer orden.
El movimiento de los precios internacionales del oro suele ser un indicador para evaluar el comportamiento cíclico de la economía. Así, cuando el precio del oro se dispara no hay duda de que se está en presencia de turbulencias en los mercados financieros. En la actualidad la onza de oro ha llegado a cotizarse a más de 1 mil 780 dólares.
Hay quienes sostienen que la principal ventaja del oro es que no puede imprimirse como los billetes y no se encuentra bajo el control de ningún gobierno.

