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Prevenir el peligro

Prevenir el peligro

Vemos la generación política que gobierna el país y examinamos las acciones de desempeño; comparar el contexto en que suceden las cosas hoy y cómo sucedieron en el pasado; sopesar los méritos respectivos del liderazgo y la dirigencia que le sigue y acompaña en la administración pública, obliga a reflexionar si esta representación de las cosas presentes conlleva la seguridad de la diferencia con las cosas pasadas.

Le favorece que haya diversidad de dirección y de costumbres.
Las corrupciones que jalonaron al PRD solo son recordadas con lo pasado recientemente con el caso de las jeringas sobrevaluadas, acción dolosa que fue cancelada ipso-facto.

Aunque esta enfermedad no está curada, no es mortal porque hay tiempo empleado desde el Gobierno mismo para corregir o frenar acciones de esta naturaleza. He sostenido la opinión, que no alimenta el fatalismo, que al perremeísmo y al «perredeísmo padre» se le echa de menos cuando están fuera del poder y cuando lo tienen, se le deplora.

Sin embargo, aquellos problemas que concernían a la dirección del Estado por las tendencias y fratrías partidarias, un ciudadano prudente como ha sido el presidente Luis Abinader parece ponerle remedio.

Él le imprime la amplitud y el sentido de ruptura con el pasado y la experiencia de aquellos conflictos que desgarraban el PRD en donde irrumpían tantas querellas que debilitaban demasiado sus gobiernos.

Como ha modificado la relación de fuerza a su favor, inspira confianza y se hace lo que ordena. El enemigo no encubierto es su bisoñez, su poca experiencia de Estado; más: el temor a la falta de libertad de maniobra que le fija el concepto de que la Historia reproduce las mismas situaciones; y mucho más: ¡promesas que no puedan cumplirse!.

Por: Manuel Fermín
mfermindilone@gmail.com

El Nacional