Al demandar una estrategia sobre la migración y las relaciones domíco-haitianas, la Organización Nacional de Empresas Comerciales (ONEC) pone el dedo sobre un problema que se ha tornado en un desafío. El asunto es tan complejo que, de acuerdo con el presidente de la entidad, Pedro Pérez González, ni siquiera se puede medir el costo social que los problemas implican para República Dominicana. Lo cierto, sin embargo, es que el país no puede cargar con la suerte y las calamidades de la vecina República. En tal sentido lo más apropiado es definir una estrategia, con la colaboración de la comunidad internacional, para regular, entre otros aspectos, el problema migratorio. Y más cuando trabas como las denunciadas por comerciantes dominicanos en las exportaciones hacia Haití indican que las relaciones no están marcadas por la reciprocidad. Aunque lo más dramático sea el elevado costo que genera la presencia de millares de haitianos indocumentados en territorio dominicano. Es necesario que el problema sea abordado con responsabilidad.

