En el clímax de una crisis económica sin precedentes, Puerto Rico estrenó ayer un nuevo gobernador, Luís Fortuño, del anexionista Partido Nuevo Progresista (PNP), quien ha pedido a sus compatriotas soñar por un futuro mejor, ante la convicción de que la isla superará sus terribles dificultades. Fortuño enfrentará de inmediato un déficit fiscal de más de tres mil millones de dólares, creciente desempleo y baja en el consumo. El presidente Leonel Fernández asistió a la ceremonia de juramentación del nuevo gobernador de Borinquen, como muestra, según dijo, de la tradicional unión entre ambos pueblos. No hay dudas de que, por su condición de Estado Libre Asociado, Puerto Rico ha sido uno de los territorios del Caribe y América más afectados por la crisis global que se desató en Estados Unidos en agosto del 2007, al punto de que numerosas industrias y cadenas de tiendas han cerrado operaciones por quiebra, con el consiguiente despido de miles de trabajadores. Ojalá que el nuevo Gobernador, quien sucede a Aníbal Acevedo Vilá, sobre quien pesan acusaciones federales por corrupción, pueda vencer los grandes obstáculos que ya enfrenta para que la Isla del Encanto retorne al sendero de la estabilidad y el progreso.

