A tiempo
El Banco Central ha decidido cortar por lo sano con la intervención a tiempo del mercado de divisas. La inyección de entre 100 y 200 millones de dólares fue la mejor respuesta que encontró para evitar que la incertidumbre se instalara en los agentes económicos.
Había quejas de empresarios con la demora para adquirir las divisas con que realizar sus operaciones, amén de que tenían que pagarlas por encima de la tasa oficial. Sin discutir si la demora y el alza se correspondían con la realidad de la economía, el gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu, hizo lo mismo que en otras ocasiones: tomar las previsiones que aconsejan las circunstancias.
Los agentes económicos no tendrán que esperar un tiempo tedioso ni pagar la moneda por encima de la tasa oficial con la inyección que se aplicará en la medida de las necesidades.
No había más alternativa para conjurar una crisis en ciernes, con todas sus consecuencias. Vuelve a demostrarse que la experiencia, que ha sido un elemento clave para garantizar la estabilidad de la macroeconomía, no se improvisa

