La fragilidad en las construcciones volvió a evidenciarse con el derrumbe en Carlos Díaz, Tamboril, de los locales de una escuela, un liceo y una iglesia, así como de más de 40 viviendas a causa de los desbordamientos de ríos y arroyos provocados por los intensos aguaceros de estos días. El ambiente en la zona es de desastre, pues hasta la carretera que comunica con San Víctor y otras construcciones se agrietaron como resultado de las inundaciones. El liceo secundario, con capacidad para 700 estudiantes, tenía menos de un año que había sido inagurado. La Defensa Civil declaró la comunidad zona restringida y los Comedores Económicos han desplegado un intenso operativo de distribución de alimentos a favor de los damnificados. La situación es desesperante, pero con inundaciones han vuelto a colocar sobre el tapete el problema de las construcciones públicas, un problema en torno al cual ha alertado desde hace tiempo el ingeniero Rafael Corominas Pepín. Suerte que no se han reportado desgracias personales a causa de los derrumbes.

