A sus 92 años de edad, 65 de los cuales los ha dedicado a la práctica médica, el cardiólogo Héctor Mateo es un símbolo. Su filantropía y dedicación lo han consagrado como un luminoso y reputado referente del ejercicio profesional.
Su experiencia y larga trayectoria son sacadas a flote en una biografía del periodista José Pimentel, titulada Héctor Mateo: inmortal de la cardiología, puesta a circular ayer. Su ascenso en la escalera del éxito no ha sido sin sacrificios.
Mateo ha sido monaguillo, conserje, contable, médico rural y profesor universitario antes de convertirse en jefe de servicios de cardiología, banquero y miembros de prestigiosas entidades sin fines de lucro.
Como fuente de admiración esas figuras que se destacan en base al trabajo y la dedicación se constituyen en ejemplos Y harían un valioso aporte a la población con dar a conocer, como el doctor Mateo, sus pasos por la vida. No llevarse a la tumba los secretos del éxito. En la biografía hay muchos aspectos que constituyen verdaderos motivos tanto de admiración como de imitación.

