La tormenta de nieve bautizada como Nemo, con vientos por sobre cien kilómetros por hora, ha colocado una enorme frazada blanca sobre el noroeste de Estados Unidos, incluidos los territorios de Nueva Inglaterra, Nueva York y Nueva Jersey, donde residen cientos de miles de dominicanos.
El mal tiempo obligó a suspender miles de vuelos desde y hacia las ciudades afectadas, así como el cierre de autopistas y de servicios de trenes y buses. Más de 600 mil hogares quedaron sin electricidad, lo que ha obligado a autoridades federales a decretar estado de emergencia.
En el caso de Nueva York, la situación es particularmente difícil porque la ciudad, embestida por esta tormenta de nieve, apenas se repone de los cuantiosos daños causados por el huracán Sandy.
La tormenta afecta principalmente los estados de Massachusetts, Rhode Island, Connecticut, Maine, Nueva York y Nueva Jersey. Miles de dominicanos que tenían previsto viajar a Estados Unidos o retornar al país quedaron varados en los aeropuertos. Las exportaciones e importaciones de mercancías desde y hacia la zona afectada por la tormenta también fueron interrumpidas, por lo que ese fenómeno causa también serios trastornos económicos.

