A reservas de la metodología, hay méritos más que suficientes para que Danilo Medina figure como el segundo presidente mejor evaluado de toda la región. Por lo menos hasta la fecha sus ejecutorias han contado con el visto bueno de los principales dirigentes de la oposición, así como de otros sectores. Los obstáculos con que ha tropezado los ha superado con prontitud.
En la evaluación, que resulta de las encuestas que se difunden en medios electrónicos, Medina ocupa el segundo lugar, con 89%, sólo superado por el presidente de Ecuador, Rafael Correa, que tiene un 90. Si bien es sólo interna se trata de una valoración positiva para la captación de inversión extranjera en la medida que habla bien de la estabilidad social.
Aunque no deje de llamar la atención que gobernantes tan bien evaluados en la región como Dilma Rousseff, Enrique Peña Nieto, Juan Manuel Santos y el propio Barack Obama ocupen posiciones aceptables. Pero, aún con la falta de rigor del método, la valoración de Medina es justa. Aunque no para que se duerma en sus laureles.

