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Producir celulosa de eucaliptus, un negocio floreciente

Producir celulosa de eucaliptus, un negocio floreciente

Por:  Hélène SEINGIER   

TRES LAGOAS, Brasil, AFP.-  Miles de árboles de tronco fino se alinean en esta región tropical del suroeste de Brasil, donde los eucaliptus crecen a velocidad récord y responden al apetito cada vez más voraz del planeta por el papel. Bienvenido a Tres Lagoas, capital mundial de la celulosa.   Esta pequeña ciudad en el estado de Mato Grosso do Sul vivía antes de la ganadería, pero hace cuatro años vio nacer las fábricas de dos gigantes de la celulosa: Fibria-International Papers y Eldorado, propriedad del holding J&F.

Con su nube de vapor de agua y sus silos en fila, ambas instalaciones industriales costaron la friolera de 10.000 millones de reales (USD 4.200 millones) y producen en total tres millones de toneladas de pasta de papel por año.   La elección de Brasil no se debe al azar. «Gracias a las lluvias y a la intensidad de la luz, los árboles crecen en seis o siete años, contra 18 años en Estados Unidos», afirma Germano Vieira, encargado forestal de Eldorado.   El país bate el récord mundial de productividad: 41 m3 de madera por hectárea y por año, muy por delante de Chile, el segundo del mundo, con 25 m3.

 «Todos nuestros árboles son clonados»    

La obsesión por la eficacia es evidente en esta plantación de alta densidad llamada «jardín clonal». Bajo interminables túneles de plástico, un ejército de jardineros extraen muestras de eucaliptus reducidos a tamaño de bonsai.   «Todos nuestros árboles son clonados a partir de cinco cepas seleccionadas por su productividad», cuenta Diego Lima, responsable del invernadero de Eldorado, la mayor fábrica del mundo en el sector.   La demanda mundial de celulosa crece 1,5 millones de toneladas por año, según la agencia especializada RISI. «Con la urbanización del planeta, la necesidad de papel higiénico, servilletas y pañuelos desechables aumenta fuertemente», asegura Carlos Monteiro, director industrial de Eldorado.

Este apetito planetario ha provocado una carrera hacia las gigantescas pasturas degradadas de Brasil, actualmente cuarto productor mundial de celulosa, por detrás de Estados Unidos, China y Canadá.   Solo en el estado de Mato Grosso do Sul, 600.000 hectáreas de antiguas pasturas cambiaron su hierba rasa y sus rebaños por eucaliptus de silueta alargada. En Eldorado las plantaciones son incluso vigiladas por aviones no tripulados (drones) desde el cielo.   Los defensores del medio ambiente comparan estos monocultivos con «desiertos verdes», sin la menor biodiversidad. Pero los industriales responden que el eucaliptus es nueve veces más eficaz que las otras variedades para producir celulosa, y que preserva por ello los montes nativos.

Tala de árboles cronometrada  

La tala de estos bosques es un proceso cronometrado: en 30 segundos se corta el eucaliptus, se separan las ramas del tronco, se pela la corteza y se le secciona en pedazos.   «Cada cinco minutos, tanto de día como de noche, un camión de madera llega a la usina», se enorgullece Sidnei Ramos, encargado de comunicación de Eldorado, señalando una inmensa cantidad de troncos.   El río que corre apaciblemente cerca de las fábricas proporciona otra materia prima fundamental: el agua. Mezclada con soda cáustica y calentada en un gigantesco tanque similar a una olla a presión, reduce la madera a una pulpa marrón.   «La fibra pasa luego por varios baños químicos para ser blanqueada», describe el gerente de producción de Eldorado, Marcelo Martins.

La fábrica ha atraído a la región a centenares de funcionarios y obreros especializados. Unas 3.000 personas trabajan actualmente allí.   Al final de la cadena las alfombras mecánicas escupen hojas espesas y rígidas de pasta de papel, que son estampadas con el logo FSC (Forest Stewardship Council). «Si perdemos esta etiqueta de responsabilidad ambiental y social, se detienen las exportaciones», asegura Ramos.   De cada 100 toneladas de celulosa brasileña, 60 parten al extranjero, esencialmente a Europa (21% de las exportaciones) y China (12,5%).   La segunda línea de producción de la fábrica ya está en obras. En tanto, en la vecina usina, la competidora Fibria-International Papers, el excedente bruto de explotación (Ebitda) superó los 2.200 millones de reales en 2012, o sea un margen Ebitda de 36%.   l AFP

 

El Nacional

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