La descontinuación de la ivermectina en los operativos médicos es una medida apropiada. No se dispone de estudios científicos que confirmen su eficacia en la prevención y tratamiento de la covid-19. Aunque, por su conocida efectividad y seguridad en otras patologías, y en ausencia de medicamentos eficaces accesibles se seguirá indicando y la población continuará automedicándose.
Es preciso resistir la presión política y mediática que ofrece soluciones rápidas y fáciles; cuando se aprueba un medicamento, se debe garantizar su efectividad y sobre todo su seguridad. Un remedio, además de potenciales efectos secundarios, puede crear una falsa sensación de seguridad y reducir las medidas efectivas de prevención.
En una epidemia activa, no es necesario tener una prueba de PCR para hacer un diagnóstico de covid-19. Muchos pacientes fueron incorrectamente tratados, otros fallecieron por esta enfermedad, y quedaron fuera de las estadísticas por no tener una prueba. Pérdida del olfato, tos seca, fiebre, dificultad respiratoria, pueden ser considerados apropiados para el diagnósticos y manejo sindrómico.
Un paciente que pase trece días sin presentar síntomas, no necesita hacerse prueba de PCR para considerarse sano. En el caso del “italiano” que se mantuvo en cuarentena por varias semanas, la respuesta actual es, que muchos pacientes continuarán dando positivo, ya que la prueba es sensible a partículas del virus que quedaron, pero no necesariamente sigue enferma tampoco es capaz de transmitir la infección.
Los asintomáticos serán declarados sanos a los 10 días de cuarentena. La evidencia epidemiológica es que el periodo de contagio en asintomáticos es menor de 10 días. De ahí la importancia de dirigir nuestros esfuerzos a la búsqueda y aislamiento de los casos asintomáticos activos, que son los más efectivos transmisores. Esa prueba de confirmación, es más útil para identificar los múltiples contactos.
A diferencia de la administración anterior, llama la atención el bajo número de defunciones reportadas diariamente. Se informa que solo se reportan las defunciones “notificadas” para ese día. Sin embargo, sabemos que siempre hay retrasos en las notificaciones. ¿Qué está pasando cuando llegan de manera tardía? ¿Por qué no aparecen en los casos de defunciones acumuladas?
Todos estamos ansiosos de tratamientos eficaces que podamos añadir a la vacunación, apoyémonos en la ciencia; no en resultados anecdóticos o noticias falsas en la red.
Por: Ernesto Guerrero
guerrerocamiloe@gmail.com

