Opinión

Provocadoras

Provocadoras

Cinthia y Edwidge lo son, a su manera por supuesto. Haitianas las dos, sin proponérselo han despertado sentimientos en más de un dominicano. Cinthia, de abundante cabellera negra, blanca, ojos verdes expresivos con un dejo de timidez que insinúan una alegre picardía en un rostro hermoso sobre un cuerpo menudo bien proporcionado. De Edwidge sé que vive en Canadá y se mueve a sus anchas en los círculos intelectuales de Nueva York.

La primera es estudiante de arquitectura en UNIBE, y la segunda, escritora, que firma sus obras con el nombre Edwidge Danticat. Entre sus libros, hay uno muy perturbador y provocador. La repuesta de sus colegas dominicanos no se hizo esperar en la ocasión frente a las terribles denuncias contenidas en su novela Cosecha de huesos, ficción que parte de una realidad exagerada con una perversidad tan temeraria como asombrosa. La hipérbole es literaria, no así la venganza. Relata a su parcial manera la matanza de haitianos dispuesta por Trujillo en 1937. Y destila un odio incesante. Andes L. Mateo la ve como un infame desquite.

Esta dos haitianas intranquilizan, ni cabe duda. Por el momento, Cinthia es una bella realidad, un exquisito regalo de nuestros vecinos, en tanto que esta Edwidge se nos antoja una ficción como su novela. Ni siquiera sabemos si es su verdadero nombre. Comete la injusticia de atribuir al pueblo dominicano la culpa de la matanza. Sería como condenar a los ancestros de Cinthia y de Edwidge por las crueldades cometidas por el príncipe Christopher en 1805, en Santiago y las vejaciones a las que Haití sometió la parte oriental de esta isla durante veintidós años.

Más poesía y cotidianidad que prosa elevada

La clase alta haitiana, expresada en Cinthia, opta por enviar a sus hijos a estudiar en Dominicana obviando resentimientos. Apuesta a la colaboración y las relaciones comerciales. Combinados los vínculos culturales y económicos superan toda suerte de rencores recuperados en Cosecha de huesos.

Las referencias sucintas, posibilitan un avance para la comprensión de la historia, a los fines de entender que existen fuerzas económicas que desbordan ideas y resentimientos atrapados en el odio.

Puedes encontrar más poesía en la cotidianidad que en la prosa elevada, a veces rebuscada, de una escritora en afanes de revancha. Cinthia vino por una profesión y, nadie sabe, por el amor de su vida, En ella se construye la verdadera historia. A Edwidge la arrastran sus fantasmas. (2000)

El Nacional

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