El médico psiquiatra José Miguel Gómez. edita la segunda versión de su muy acabado como excelente estudio: Trujillo visto por un psiquiatra, en el que revalida su gran nivel como profesional de la psiquiatría
UBI RIVAS
Que cuando llegamos a adultos reflejamos una copia casi exacta de lo que fue nuestro hogar, es algo que he sabido desde antes de leer la descripción de los siquiatras, igual que el prodigar resulta más grato que recibir, también lo aprendí antes de leer la Biblia.
El reputado médico psiquiatra José Miguel Gómez. edita la segunda versión de su muy acabado como excelente estudio: Trujillo visto por un psiquiatra, en el que revalida su gran nivel como profesional de la psiquiatría.
Es el primer intento de un estudio editado en un libro, en el que se describe el conjunto de factores que determinaron la psiquis del generalísimo Rafael Leónidas Trujillo, y como esos factores terribles que conformaron su conducta, resultaron flagelos lacerantes que marcaron de manera indeleble el proceder conductual y paranoidal de los dominicanos, más allá de los 3l años que se extendió la tiranía.
No pocos de los que padecimos la llamada Era de Trujillo,vivimos la pesadilla onírica de un yeti ó galipote peludo, gigante, que nos perseguía en un callejón oscuro en el. cual nos apresurábamos a buscar una puerta para evadir su persecución, y esa tortura mental se prolongó hasta hace muy poco tiempo.
Un progenitor de Trujillo orillando de manera permanente la ley y las costumbres sanas, ausentándose por mucho tiempo del hogar perseguido de la justicia por desmanes de abigeo y fullería reincidentes,y una matrona humilde y sometida al dictamen de dos abuelas consentidoras como lo fueron Luisa Erciná Chevalier y Silveria Valdéz, para quienes el pequeño Rafael Leónidas era un Niño de Atocha,el preferido de los once hermanos Trujillo Molina, también conformaron rasgos psíquicos de enseñoreamiento , prepotencia y grandeza, por un lado, y vergüenza y rechazo social por el otro.
José Arismendy Trujillo Molina alias Petán ejerció el abigeo y toda suerte de malas mañas,conforme una versión del diario La Infiormación del 29-06-l923, y lo mismo su hermano Aníbal a quien su estado de locura lo condujo al suicidio, y su otro hermano Romeo Amable alias Pipí, fullero en apuestas de gallos, esquizofrénico de choques eléctricos y Virgilio, el mayor de los hermanos que no entendió la jerarquía política de su hermano y amagó enfrentarlo, desquiciamiento del cual a chepa se salvó.
Las emociones troncales de Rafael Leónidas no fueron en manera alguna las más recomendables para estructurar una psiquis sana, orientadas a una conducta ciudadana correcta, sino al revés.
Malos ejemplos de inconductas, consentimientos que por generalidad conducen a un sentimiento de superioridad que traduce a su vez uno de inferioridad, desaigarramiento social por un hogar sin el calor y la dirección correcta del padre ó tutor,que era un bergante, estructuraron los pódromos síquicos desviados que Rafael Leónidas llevó consigo hasta el final como una tragedia que lo desgració y nos desgració a todos.
El doctor José Miguel Gómez describe todos esos abismos y desfiladeros psíquicos terribles en Trujillo que estructuraron su proceder conductual, repercutiendo en su cosmos los malos ejemplos, no los buenos que innegablemente exhibieron su progenitora doña Altagracia Julia Molina y sus tíos Plinio y Teódulo Pina Chevalier, ,una prueba más de la tendencia en el homo sapiens en imitar o traspolar lo malo, no lo bueno del entorno ,las referencias nobles y las circunstancias laudables.
Cierto, conforme explica el doctor Gómez, : El temperamento es hereditario ,mientras que el carácter es aprendido de un estilo de vida y unas características que cada familia transmite a sus generaciones.
Se reflejó en su temperamento por la herencia de la sangre y el proceder que percibió de su progenitor.

