Sobeida Feliz Morel es la nueva estrella noticiosa de la República. La dueña de los medios de comunicación. Ocupa las portadas y mejores horarios de la televisión, que ha tenido que alterar su programación habitual en las horas de mayor audiencia.
El manejo del hecho noticioso de su traslado de Puerto Rico hasta su confinamiento en el centro de Najayo-Mujeres y toda la parafernalia que le ha acompañado, cuestionan la responsabilidad de la prensa.
La misión de los medios de comunicación es servir a la verdad para que el público tenga una perspectiva correcta de la realidad, su compromiso ético es ser notario público autorizado de la cotidianidad revestida del crédito que implica el apego a hechos. Aspira a ser reflejo de la sociedad.
La objetividad es la aspiración permanente de la prensa en conjunto y, en específico, del reportero, sin embargo, los medios tienen la dualidad de ser empresas comerciales y al mismo tiempo entes comprometidos con el derecho a la información.
No son inocentes los medios. La información tiene una carga ideológica, política, económica, social, cultural, en fin, es una mercancía que se expone cada día para un público consumidor que la toma de éste o aquel escaparate, en especial o no.
El hecho noticioso está ahí, en la realidad social. Su presentación y manejo, o manipulación, es atribución de los medios conforme a políticas informativas y editoriales, además de intereses coyunturales y de grupos.
El trato dado al producto o mercancía Sobeida, como saga del caso Figueroa Agosto, obliga al menos a una reflexión sobre la responsabilidad de la prensa como medio de control social y presión, forjadores de opinión pública, escrutadores del ejercicio político y defensores del bien común.
Hay que admitir que la prensa ha tratado el caso Sobeida por las ramas y la ha presentado, ahora, como heroína, modelo de éxito y se ha empeñado en lo accesorio, en etiquetas, en desmedro del contenido o fondo del suceso.
Jurídicamente es inocente hasta que se pruebe lo contrario. En potencia, es villana, y para el gran público, la estrella del momento.

